Que desde San Lázaro aseguran que el diputado federal panista, Marcelo Torres Cofiño, decidió poner el dedo en una de las heridas más sensibles de la llamada Cuarta Transformación: el poder que, dicen, se ejerce desde los lazos familiares. Con una iniciativa para castigar el nepotismo indirecto, el legislador no sólo propone nuevas figuras legales, sino que coloca en el centro del debate varios casos que han generado polémica dentro de Morena. Más de uno interpreta que el mensaje busca instalar desde ahora un tema que será bandera de la oposición rumbo a los próximos procesos electorales.
Que la visita de la alcaldesa de Gómez Palacio, Betzabé Martínez, con la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, durante la primera semana de julio, dejó mucho más que la fotografía oficial. Quienes aseguran conocer los entretelones del encuentro afirman que hubo definiciones políticas de fondo y hasta hablan de que le fue entregado el “bastón de mando” para conducir la estrategia del movimiento en Durango rumbo a las elecciones locales y federales del próximo año.
Cuentan que la final del Mundial fue apenas el pretexto. Lo realmente importante ocurrió en la Cava del Vergel, donde más de un centenar de invitados —o prácticamente el aforo completo del recinto— se dieron cita entre empresarios, liderazgos políticos, simpatizantes y operadores llegados de La Laguna y de otros municipios de Durango. Los asistentes comentan que el ambiente tuvo más aroma a proyecto político que a reunión deportiva y que, entre saludos, fotografías y conversaciones discretas, comenzó a delinearse el arranque de la ruta hacia 2027, con la mira puesta, incluso, en la sucesión de 2028.
Que el conflicto del campo ya dejó de ser únicamente un asunto entre productores y estableros. La ausencia de representantes de los gobiernos de Coahuila y Durango en la mesa convocada por la SADER fue interpretada por los agricultores como una señal de desinterés en un momento crítico para la Comarca Lagunera. Más de uno comentó que el “vacío político” pesó tanto como la falta de acuerdos, pues mientras unos y otros se responsabilizan mutuamente, los productores aseguran que enfrentarán una cosecha con menores rendimientos y sin un precio que les permita recuperar la inversión.
Que la protesta apenas comienza y podría escalar si no aparece una salida de última hora. Tras fracasar la negociación, las organizaciones campesinas acordaron bloquear este jueves la llamada Puerta Amarilla y parte del periférico para presionar tanto a las autoridades como al sector lechero.
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