Que en la Secretaría de Salud andan haciendo malabares pero con la información. Resulta que el secretario Eliud Aguirre Vázquez declaró en la capital que los dos casos confirmados de sarampión estaban en San Pedro, cuando en realidad correspondían a Torreón. El detalle no es menor en medio de la alerta sanitaria y la preocupación ciudadana. Y es que cuando se trata de contagios, la precisión no es opcional.
Que el enredo fue tal que la propia alcaldesa de San Pedro salió a redes sociales a publicar un video para aclarar que en su municipio no había casos confirmados y que todo se trató de una confusión. Más allá del resbalón, lo que quedó en evidencia fue la falta de coordinación en la Secretaría de Salud, donde primero sueltan el dato y luego afinan la puntería. En tiempos de brotes, la comunicación institucional debería ser vacuna, no foco de contagio.
Que el gobernador Manolo Jiménez Salinas dejó claro que en Coahuila no habrá cerrazón ante las investigaciones internacionales que toquen episodios oscuros del pasado. A propósito del proceso que enfrenta Miguel Ángel Treviño Morales en Estados Unidos, el mandatario reiteró que su administración está en total disposición de colaborar con autoridades nacionales y extranjeras, aunque atajó que los detalles los lleva la Fiscalía General del Estado. El mensaje fue breve pero calculado: apertura política, pero prudencia operativa. Y es que los hechos por los que el llamado Z-40 es procesado —con epicentro en municipios como Piedras Negras y Allende— siguen siendo una herida sensible. En Palacio Rosa saben que el tema no es menor y que cualquier información que cruce la frontera debe manejarse con pinzas.
Que en su gira por la capital del país, Jiménez no sólo habló de seguridad. Se reunió con Omar García Harfuch para dar seguimiento a los operativos conjuntos que buscan blindar al estado, y también con Efraín Morales López para revisar proyectos hídricos clave como el arroyo El Cuatro y el drenaje pluvial de Torreón. De paso, confirmó que vienen mil 700 millones de pesos en obras sociales este año, aunque sin calendario a la vista. Donde prefirió no meter las manos fue en el proceso judicial de Altos Hornos de México: dijo que las finalistas son empresas sólidas, pero que será el Poder Judicial quien tenga la última palabra. Traducido: cautela en lo jurídico, firmeza en seguridad y promesas de inversión para mantener el ritmo político.
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