Que en la Zona Norte de Coahuila andan más que puestos para el maratón Guadalupe-Reyes, pero no precisamente en posadas, sino en operativos de seguridad. Resulta que, ante los pasados ataques en aquella franja fronteriza, autoridades estatales y federales llegaron con todo el arsenal: convoyes, tropas y hasta un helicóptero que no deja de sobrevolar los municipios de Hidalgo, Juárez y Guerrero.
Que dicen los enterados que el movimiento no es casualidad; cada diciembre, como si fuera tradición de dudoso gusto, se han registrado enfrentamientos en la región, y este año no quieren sorpresas. Por eso, la SSP, la Fiscalía, la Marina, el Ejército y la Guardia Nacional están patrullando más de 800 brechas y unos 60 kilómetros catalogados como “foco amarillo”, especialmente por la famosa brecha del gas, donde los datos de inteligencia advierten presencia de civiles armados.
Que en Lerdo andan más que sorprendidos —y un tanto molestos— en la Secretaría del Ayuntamiento, luego de que un grupo de aspirantes a la jefatura de cuartel del ejido San Jacinto armó tremendo bloqueo en la carretera para acusar que les “cerraron” el registro de planillas. Pero según confiaron en corto, la historia no es como la contaron los quejosos.
Resulta que el secretario del Ayuntamiento, Aldo Rubio Martínez, salió a desmentir tajantemente que haya línea para favorecer a simpatizantes del PRI. Dicen que hasta mostró los acuses donde todos los interesados firmaron —con nombre, apellido y huella dactilar— que recibieron la convocatoria y sus requisitos. Entre ellos, uno clarito: presentar la documentación en original. Y pues, los inconformes llegaron con copias simples. Así como querer inscribirse a la universidad llevando documentos apócrifos.
Que donde siguen tronando los dedos —y no precisamente de gusto— es en la COPARMEX Durango, pues su presidente, Francisco Esparza Martell, calificó como una promesa incumplida el que la Secretaría de Finanzas no haya pagado aún los 27 millones de pesos que se les adeudan a distintos empresarios. Dicen los enterados que el tema no solo ya caló hondo, sino que incluso podría llevar a cierres de negocios si el gobierno estatal no cumple pronto. El enojo va subiendo de tono y, por lo visto, la paciencia empresarial va a la baja.
Que quienes tampoco descartan subir la presión son los campesinos duranguenses, encabezados por Rubén Ibarra, pues advierten que si este jueves no abren los centros de acopio de frijol —como se acordó con autoridades federales— podrían volver a cerrar carreteras. Señalan que la liberación de las vías el lunes por la noche fue de buena voluntad, pero que el compromiso incluye además desalojar el frijol del ciclo pasado. Dicen que si no cumplen, el bloqueo se reanuda sin pensarlo dos veces.
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