Que en la gira del gobernador por el sólido sur de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya se reunió con el obispo de Tampico, Margarito Salazar Cárdenas, haciendo un espacio en su agenda para darle la bienvenida, pero además ponerse a disposición sobre las necesidades de la población y trabajar en equipo.
Que una reunión de Seguridad y Paz se realizó en la Primera Región Naval de Ciudad Madero, la cual fue encabezada por el jefe del Ejecutivo en Tamaulipas, en la que se tocaron algunos temas pendientes relacionados con los delitos del fuero común y la necesidad de mantener la seguridad, porque las quejas de los ciudadanos por robos se mantienen, aunque los empresarios digan que son los menos.
Que la votación del Plan B en el Congreso de la Unión puso al límite a algunos legisladores, pero en la representación de Tamaulipas, Carlos Canturosas se mantuvo al margen, aunque entre el ajetreo se tuvo que aflojar la corbata y continuar con sus responsabilidades, porque el tema legislativo está en auge.
Que luego de hacer un recorrido por la ex Aduana de Tampico, el director de Asipona, Jaime Herrera Romo, aseguró que en el camino para concretar la restauración de la ex Aduana tuvieron que hacer gestiones ante el secretario de Marina y que una de esas personas fue la actual senadora Olga Sosa, lo cual ha dejado buenos frutos en el avance de dicho desarrollo.
Que ni tardos ni perezosos, el Congreso de Tamaulipas dio luz verde a la minuta del llamado “Plan B” enviada por la Cámara de Diputados, alineándose con una narrativa de austeridad y reconfiguración institucional que no ha estado exenta de polémica. Se limita a 15 las regidurías, se acota el gasto de los congresos estatales y se pone freno a los altos salarios en órganos electorales.
Que la embestida del diputado Vicente Verástegui sacudió al panismo tamaulipeco al romper con la inercia interna y confrontar al cabecismo. Su posicionamiento no solo evidenció las fracturas en el PAN, sino que también introdujo un factor de presión inesperado en la disputa por la dirigencia estatal. La crítica frontal marca un punto de inflexión.