Que la convocatoria que hoy hace el PAN desde el Congreso de Jalisco es exactamente lo que se necesitaba de la oposición. Hay que decirlo con claridad: el acceso al agua limpia es un derecho de las familias jaliscienses, pero también lo es manifestarse libremente para exigirlo. Ninguna de las dos cosas puede convertirse en bandera electoral ni en motivo de confrontación partidista. El problema del agua en Jalisco no empezó ayer, pero la gente ya se cansó de que el agua sea el tema que aparece cada vez que hay elecciones, cada vez que hay un pleito entre gobiernos. Mientras los políticos se acusan unos a otros, las colonias siguen sin agua, los pozos siguen sobreexplotados y las familias siguen comprando garrafones con un dinero que no les sobra. La convocatoria de Julio Hurtado, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso (donde conviven liderazgos de todos los partidos), es acertada porque pone el dedo en el renglón correcto: dejar de lado los intereses partidistas y construir soluciones concretas. No minimizar el problema. No permitir que la confrontación sustituya a las respuestas. Eso es lo mínimo que la ciudadanía debería exigirle a cualquier fuerza política.
Que también hay que decirlo sin rodeos: una convocatoria no es una solución. Es un punto de partida. Lo que sigue es lo difícil: ponerse de acuerdo en obras, en inversión, en mantenimiento de la red, en sanciones reales para quien desperdicia o contamina, en un plan de largo plazo que no se caiga cada seis años. Eso no se logra con discursos, se logra con acuerdos firmes y verificables. El agua no es de Morena, ni del PAN, ni de Movimiento Ciudadano, ni de nadie. Es de los niños que hoy nacen en Jalisco y que en veinte años van a preguntar por qué no hicimos nada cuando todavía había tiempo. Es la herencia común de todos, y como toda herencia, o se cuida entre todos o se dilapida entre pleitos. Líderes de todos los partidos están obligados a responder de manera positiva a la convocatoria. Bienvenido que se deje de aprovechar el problema del agua para fines electorales. La ciudadanía no va a medir esta convocatoria por lo que se dijo en el Congreso, sino por lo que se haga después. Nadie puede esperar más.