Que la deuda de agua del Congreso al SIAPA exhibe la política tarifaria y de cobranza del organismo, a cargo de Ismael Jáuregui, y revela el caos administrativo arrastrado desde gestiones anteriores. El problema no es nuevo: primero fue el agua en mal estado, luego la suspensión del servicio a cientos de colonias y ahora el desorden financiero, incluso con el propio Poder Legislativo. Nadie explica por qué no se le cobró servicio de 2020 a 2023 -en el sexenio de Enrique Alfaro- ni por qué el recibo pasó de 9 mil 198 pesos en 2025 a más de 259 mil en sólo seis meses de 2026. No es culpa del Congreso, es la pésima administración del SIAPA: evidencia ineficiencia, falta de personal calificado y nula voluntad de las administraciones pasadas y los titulares del organismo. El despapaye con el Congreso no es exclusivo. La sede de Avenida Hidalgo es apenas la punta del iceberg de una crisis más profunda en el SIAPA, más que la propia agua sucia.
Que exgobernadores panistas de todo el país, convocados por los exmandatarios jaliscienses Francisco Javier Ramírez Acuña y Alberto Cárdenas Jiménez, se reunirán en Jalisco con el expresidente Vicente Fox para analizar la situación de Ernesto “N”, el primer gobernador del PAN en la historia, hoy vinculado a proceso por huachicol fiscal. El encuentro, programado en la Cámara Nacional de Comercio, buscará coordinar una postura común de respaldo al exgobernador, quien enfrenta un proceso judicial por presuntas irregularidades en el pago de impuestos. El PAN ha evitado pronunciamientos oficiales, pero el respaldo de sus figuras históricas evidencia la preocupación interna por el caso.
Que la construcción del muro en La Martinica, que inició este jueves, es un avance que llegó tarde, pero llega. Los vecinos perdieron todo en julio de 2025 y, a casi un año, apenas ven la primera respuesta concreta. Se documentó su desesperación hace semanas: promesas incumplidas, miedo a que se repita la tragedia. El regidor Mauro Lomelí realizó gestiones desde hace un año, pero la pregunta incómoda es por qué una zona de alta vulnerabilidad tuvo que esperar tanto y perder tanto para que el gobierno municipal reaccionara. El muro es necesario, pero no suficiente para quienes aún temen cada lluvia.