AYOTZINAPA evidenció la corrupción de las policías y lo precario de la procuración e impartición de justicia en México.
A un lustro, tenemos:
1. Certeza de que policías municipales secuestraron a los estudiantes y los entregaron a sicarios;
2. El laboratorio de Innsbruck identificó, en restos óseos, a DOS de los jóvenes desaparecidos: Alexander Mora y Jhosivani Guerrero;
3. Hay incertidumbre de dónde están los otros 41, o sus restos. Pruebas llevan a que fueron incinerados en el basurero de Cocula, pero peritos extranjeros lo niegan;
4. Después del grito que taladró y taladra la conciencia nacional: “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, los vivales, manipulando a los deudos, vociferaron: “fue el Estado, fue el Ejército”;
5. Socialmente se contaminó la investigación: la fiscalía de Guerrero (primero) y la PGR (después) buscaban a los estudiantes y detenían a presuntos criminales; los carroñeros hicieron de la tragedia campaña presidencial: “nosotros llegaremos a la verdad, encontraremos a los normalistas y haremos justicia”;
6. Es la investigación más robusta en México, pero, claro que en 1500 búsquedas en campo, entrevistas y confesiones (que aportan muchos datos de lo sucedido), dictámenes periciales sobre fragmentos óseos (como los hechos en Innsbruck) videos, intervenciones telefónicas y muchas diligencias más, hay errores humanos y faltas administrativas, así como casos de “9 torturados y tratos crueles y/o degradantes”, según la CNDH, que deben investigarse y, en su caso, ser sancionados;
7. Los que descalificaron durante cuatro años lo hecho por la PGR hoy no dan respuestas, crecen los reclamos de los deudos, y no han mandado al laboratorio de Innsbruck los restos óseos que faltan por identificar, como hace mucho recomendó la CNDH. ¿Riesgo de que se identifique a más estudiantes?;
8. Hay obsesión del gobierno por castigar a los que antes investigaron, en vez de llegar a los estudiantes (o a lo que de ellos queda) y hacer justicia.
Si lo hecho antes fue basura, ¿por qué culpar al juez por liberar a 77 de los 141 imputados? Y si culpan al juez por tal liberación, ¿por qué decir que la PGR todo lo hizo mal?;
9. Los normalistas no regresarán; nadie dice hoy que fue el Estado o el Ejército; solo queda a los justicieros linchar al que tal vez aportó más para llegar a la verdad hasta hoy conocida. Por eso: ¡Tomás al paredón!
P.D. Llamar “puñado de valientes” a los que hace décadas asesinaron a don Eugenio Garza Sada (porque debe considerarse el contexto histórico en el que esos “idealistas” actuaron) no corresponde a un intelectual, sino a un enfermo mental. Apología del delito equivalente a justificar los asesinatos de la Dirección Federal de Seguridad en contra de guerrilleros, “porque defendían a México del comunismo”. Todo asesino es cobarde y depravado.