Las mentiras de políticos y gobernantes son tumores putrefactos de los cuales se nutren las demás formas de la corrupción, y su combate no puede quedar en manos de mentirosos.
México está agraviado por quienes han hecho de la mentira su estilo personal de gobernar, pero nos encontramos inmersos en la competencia por más de 20 mil cargos públicos en la cual se evidenciarán las cualidades de los contendientes, quedando a los electores el darles o negarles su confianza.
Desgraciadamente, del análisis de nuestra historia como nación se llega a la conclusión de no haber avanzado en el cultivo y la práctica del civismo. Por el contrario, hemos caído en la pérdida de valores indispensables para lograr la cohesión social y, por ende, la sana convivencia.
El valor, la grandeza y el patriotismo de los caudillos de los primeros tiempos de México hoy escasean en los liderazgos nacionales. Aquellos, independientemente de cuáles trincheras ocuparon y de sus acciones (muchas de ellas nefandas) deben ser reconocidos por su temple, arrojo y amor a México. Ahora predominan: el deshonor, el latrocinio, el embuste, la cobardía, la vulgaridad y la pequeñez. Solo abunda el cinismo. Eso explica (pero no justifica) el abandono ciudadano a sus responsabilidades cívicas.
¿Qué ventajas tiene el oficialismo?
Seguir mintiendo; seguir violando la ley; seguir usando ilícitamente el aparato estatal y los recursos públicos; así como crear la percepción de un triunfo ya conseguido e insuperable (de la y las corcholatas) para desalentar el voto de millones de electores.
¿Cuáles son las ventajas de Fuerza y Corazón por México?
Xóchitl, el descontento en muy amplios sectores de la población, y la capacidad de propuestas para el cambio y la reconstrucción nacional.
Debemos dirigirnos sobre todo a los jóvenes, porque su participación o indiferencia decidirán, para bien o para mal, su propio destino y el rumbo de México.
Urge poner a debate nacional: el desastre en la educación y en los servicios de salud; la inseguridad pública (180 mil asesinados y más de 40 mil desaparecidos en este sexenio); los ataques a las instituciones republicanas, a los centros de cultura, a los periodistas y a todo disidente; el abandono al campo; el despilfarro y la opacidad en obras incosteables y caprichosas; el mantener cautivos a los pobres y aumentar la pobreza extrema; el aumento, sin precedentes, de la deuda pública (a pagar por todos los mexicanos); la indecente y vergonzosa política internacional; la corrupción desbordada; el abandono criminal a enfermos, a mujeres agraviadas y a un millón de guerrerenses; etcétera, etcétera.
Por eso, sería aciago, principalmente para la juventud mexicana, el simple traslado del autócrata y su presidencia del Palacio Nacional a... su bien nombrado rancho en Palenque.