Política

Sí, como anillo al dedo

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Con aciertos y avances, el sexenio pasado también dejó una estela de corrupción, pobreza, fragilidad en las instituciones y violencia criminal inocultables.

Esa realidad hartó a la población y fue decisiva para que llegaran el “iluminado” y la composición actual del Congreso federal.

Las promesas del “activista y luchador social” hicieron que 30 millones de ciudadanos apostaran a que con él se daría el “cambio verdadero, con honestidad valiente”. A 16 meses (y aún antes del coronavirus) la pobreza, la corrupción y la delincuencia se dispararon, y las instituciones están más débiles y bajo permanente asedio presidencial.

Muchas son las causas y explicaciones de esta desgracia, pero no ha mutado el ser y el proceder del caudillo. Es el mismo. Su historia es tan primitiva como lineal. Siempre ha mostrado su pelaje y catadura. Su capacidad destructiva y pendenciera es inagotable. Su tozudez no le pide favor a la de un ebrio consuetudinario. Su “fuerza moral contra la corrupción” resultó —en términos futboleros— “un calcetinazo”, porque ahora él la encabeza, con opacidad, dispendio y discrecionalidad sin precedentes en el gasto público, para mantener su clientela y cumplir sus caprichos.

Si hoy pululan los desilusionados es porque fueron ilusos. Sí, los engañó con promesas pero su proceder autoritario y rupestre ha sido descarado y permanente. Él es la ley, por eso tiene a México sometido a su voluntad.

No valen los llamamientos de la Suprema Corte en voz de su presidente para lograr la unidad nacional, tampoco las propuestas de gobernadores y alcaldes, de empresarios y académicos, ni los reclamos de los héroes de la salud. Preservar vidas y superar la crisis económica con inteligencia y generosidad no cabe en su transformación de cuarta. Eso sí: mucha “ética periodística”.

Al oír: “la pandemia nos cayó como anillo al dedo” muchos pensaron que era solo la expresión obscena de un enfermo; hoy debe quedarles claro que bien sabía lo que decía: mandó a la Cámara de Diputados una iniciativa violatoria del 74 constitucional, y los suyos le darán libre disposición de fondos públicos. Sí, una pandemia cae como anillo al dedo cuando en el gobierno dominan los canallas.

¿Qué debemos hacer los mandantes si no tenemos mandatario, sino un rijoso en permanente campaña?

1. Sortear juntos la catástrofe sanitaria y económica.

2. Que hombres y mujeres de valía cumplamos como ciudadanos.

3. Fortalecer a nuestras instituciones, empezando por los partidos políticos y los poderes Legislativo y Judicial.

4. Rescatar en las próximas elecciones a la Cámara (muy) baja.

5. Con o sin revocación de mandato, preparar la llegada legal y a su tiempo de un auténtico Presidente de todos los mexicanos, y tener un verdadero jefe de Estado.

Cerrar los ojos, huir o lloriquear es cosa de cobardes.

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Diego Fernández de Cevallos
  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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