Política

Nuevo debate

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

El Sacrosanto Imperio, férreo defensor de la democracia en el mundo, descubrió momentáneamente, urbi et orbi, sus crinolinas. La turbamulta azuzada por el mismísimo presidente-candidato irrumpió en el Capitolio, destruyó, robó, hirió y mató, deteniendo la declaratoria final.

Eso prueba, otra vez, cómo la democracia suele ser usada por cualquier rufián para escalar a cargos públicos y desde ellos aniquilar instituciones, destruir lo que le estorbe y aplastar en nombre de la ley.

Los adictos al poder, únicos poseedores de virtudes excelsas, y destinados a salvar a sus pueblos, saben que las guerrillas y golpes de Estado son costosos y de alto riesgo; por eso prefieren el camino democrático para derrotar a la democracia, violentar derechos y libertades, y sojuzgar a quienes ofrecieron redimir.

Sin excepción, fustigan todo lo habido en el pasado y promueven el odio, el resentimiento y la venganza, logrando que las multitudes adoren al mequetrefe que les prometió la felicidad.

Ese proceso depravado y corruptor parece lento, pero avanza a gran velocidad; cuando llegan los desengaños de quienes profesaron “lealtad a ciegas” al farsante, suele ser demasiado tarde.

Lo único que evita tal desgracia es la fuerza de las instituciones. Eso salvó en Estados Unidos a su estado de derecho y preservó su democracia. El Congreso y el Poder Judicial pararon en seco al orangután; aunque vendrán más crímenes entre hermanos y será lenta la sanación; pero el país restableció rápidamente la legalidad y no perdió su futuro.

Además, se dio algo extraordinario: algunas televisoras suprimieron el 5 de noviembre discursos de Trump; y Twitter, Facebook e Instagram le suspendieron sus cuentas. ¡Siempre es efímero el poder!

Este hecho abre un gran debate: ¿hasta dónde debe llegar la libertad de expresión, y cómo preservar el estado de derecho, la democracia, la seguridad nacional y los derechos humanos? ¿Puede permitirse, por ejemplo, aquí y ahora, que en defensa de esa libertad se hiciera viral, impunemente, la búsqueda de un nuevo León Toral, el asesino del presidente Obregón?

Debemos mirarnos en el espejo yanqui, porque mutatis mutandi, nos enfrentamos a una porquería similar. No sorprende el reproche de López Obrador a las “benditas redes sociales”. Lo explican su amor, hasta el delirio, por Trump, y el adagio que reza: “el que para otro pide, por sí aboga”.

Pd. Gracias a López-Gatell, “el mejor funcionario del mundo”, ya dominamos 17 veces a la pandemia, y los médicos (miles ya fallecidos) reciben homenajes; solo aumentan dramáticamente los infectados y muertos, no hay camas, oxígeno, sedantes, servicios funerarios ni actas de defunción; muchos mueren en sus casas, en las calles y en pasillos de hospitales.

Insisto, urgen instituciones fuertes y un psiquiatra en Palacio Nacional.

Google news logo
Síguenos en
Diego Fernández de Cevallos
  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.