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Domingo , 21.04.2019 / 15:37 Hoy

Sin rodeos

Los 100 días de "Diosmanuel"

Diego Fernández de Cevallos

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“…la mentira es mejor, cuanto más parece verdadera, y tanto más agrada, cuanto tiene más de lo dudoso y posible”. Del Quijote


Los primeros tres meses de este gobierno son poco tiempo para atisbar los resultados de los 69 restantes. Novedades vendrán, buenas y malas, endógenas y exógenas.

Lo cierto es que esta administración inició de hecho el 1º de julio pasado, no el 1º de diciembre como ordena la Constitución. Lleva, pues, más de 8 meses ejerciendo el poder.

Hay hiperactividad gubernamental, con lo bueno y lo malo que ello implica. Por una parte, pone de manifiesto su intención de lograr sin dilación grandes transformaciones, y no ser continuación del pasado inmediato; por la otra, el autócrata ha decidido acciones y omisiones sin sustento legal, ayunas de reflexión y racionalidad, pero envueltas en innumerables mentiras, contradicciones, atropellos y payasadas como “consultarle” a la “madre tierra” lo que previamente había decidido.

La lista es interminable. Ejemplos: dañar al erario, en cantidades estratosféricas, por su política aeroportuaria (con reprobación internacional); tolerar criminalmente, durante un mes, el bloqueo de vías férreas con gran afectación a las arcas públicas y a los gobernados; echar a la calle a cientos de miles de burócratas (y va por más); cancelar el apoyo a estancias infantiles en agravio de más de 350 mil niños pobres; afectar la economía nacional por la forma irresponsable de enfrentar el robo de combustibles y el mayor precio en éstos, etc.

Encima de tales fechorías, hijas de su voluntarismo, irresponsabilidad, soberbia sin límites, narcisismo y ambición de poder absoluto, este dios…manuel (con perdón del Estado laico) tiene como verdadera prioridad anular toda disidencia y destruir la fuerza y credibilidad de las instituciones que son el contrapeso democrático ante su psicopatología.

Por eso el naciente caudillo en sus monólogos matutinos y campaña interminable injuria y calumnia a todo y a todos, excepto a sus devotos.

Hace ocho días me referí a la autonomía e independencia del Poder Judicial a la luz de los planteamientos del presidente de la Corte, Arturo Zaldívar; ahora tengo a la vista un extracto de la conferencia del ministro Pardo Rebolledo en la que destacó la importancia de defender a dicho Poder frente a las agresiones que pretenden anularlo en su función constitucional, vital para la República. De ella le hablaré próximamente; por lo pronto le adelanto lo que al respecto sostiene este ministro: “…son el arma que permite, a partir de la destrucción de los contrapesos, aniquilar de golpe, o poco a poco, casi inadvertidamente, los principios y pilares de un régimen democrático… Sin un Poder Judicial fuerte e independiente, solo puede existir espacio para el surgimiento del despotismo y, eventualmente, del totalitarismo”.

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