Aquí dije la semana pasada que, en mi opinión, procede denunciar penalmente a la señora Rosario Piedra Ibarra porque ejerce como presidente de la CNDH sin satisfacer todos los requisitos legales.
Hoy lo reitero. Es el delito previsto en el artículo 214 del Código Penal Federal y se castiga con prisión de uno a tres años.
Sustento lo anterior con el siguiente razonamiento:
1) Se trata de una conducta típica y punible, con efectos permanentes mientras ejerza el cargo.
2) La ley de la CNDH, en su artículo 9º, establece como requisito de elegibilidad no haber desempeñado cargo de dirección en algún partido político durante el último año anterior a su designación.
3) La señora Piedra ocultó al Senado que durante el año anterior a su elección se desempeñó como consejera nacional de MORENA, y así la registró su partido ante el Instituto Nacional Electoral.
4) El artículo 14 Bis-b de los estatutos de MORENA constata que su Consejo Nacional es un “órgano de conducción”, esto es, un órgano de dirección, pues tienen, además, el Consejo Consultivo Nacional, obligado a dar cumplimiento al plan de acción del Consejo Nacional.
5) El Diccionario de la Lengua Española enseña que conducción es el acto y efecto de conducir; y que conducir significa guiar o dirigir la actuación de una comunidad. Ergo, ese Consejo Nacional es un órgano de dirección en MORENA.
Además, los artículos 14, 34, 38, 39, 41, 44d y 44i de sus Estatutos comprueban diáfanamente el carácter directivo de ese Consejo y, por tanto, la señora Piedra ejerce el cargo público “sin satisfacer todos los requisitos legales”, lo que la convierte en delincuente.
Pero lo más grave de esa estafa consiste en que fue promovida por López Obrador y consumada por sus fulleros en el Senado. ¿Y el “rechazo a las arbitrariedades del poder” que proclama el artículo 3º de los Estatutos de MORENA?
En efecto, el Presidente hizo públicos elogios a la señora Piedra para dirigir la votación de sus incondicionales y, logrado lo cual, se declaró “muy contento con el resultado”.
Por su parte, los fulleros, con insolentes trapacerías, entronizaron a la señora Piedra votando sin derecho varias veces la misma terna y sin alcanzar las dos terceras partes de los votos de los senadores presentes, como exige la norma.
¿Verdad, Presidente, que le sangra la boca cuando nos dice que nada ni nadie está por encima de la ley?
La Barra Mexicana, Colegio de Abogados pide la renuncia de la usurpadora, pero también procede denunciarla ante la Fiscalía General de la República y organismos internacionales.
El tamaño del atraco hizo renunciar a cinco consejeros de la institución, todos ellos reconocidos por su limpia y valiente trayectoria.
En síntesis, la Transformación de Cuarta lapidó y engulló a la CNDH, porque ellos son “diferentes”… ¡Sí, son peores!