Fuerte reclamo de Catón a los empresarios que cenaron en Palacio. El miedo y el interés suelen destruir honras y mover montañas… sobre todo de dinero; pero más allá del penoso espectáculo, veamos el desafío que implica para los empresarios transitar CON RESPONSABILIDAD por la estrecha senda que les impone la realidad.
Va una síntesis del texto y mis comentarios:
Titulado “Cena vergonzante”, Catón escribió: “…Penosa en el sentido de triste, penosa también en su acepción de vergonzosa. La asistencia de los más destacados empresarios del país a la cena organizada por López Obrador dio a ver que el interés personal se está poniendo en esta hora difícil por encima de la dignidad propia y del bien de la nación. Al paso del tiempo ese evento aparecerá como de los más oprobiosos y reprochables sucesos de esta época, y quienes en él participaron se sentirán mal por haber estado ahí. Con su presencia convalidaron uno de los mayores desatinos del presidente, y apoyaron con sus dineros la farsa que ha montado AMLO en el caso del ya tristemente célebre avión presidencial. Los empresarios son por esencia hombres y mujeres libres. Su privilegiada situación económica y su elevada posición social les dan un margen excepcional de libertad. Abdicar de esa libertad para ponerse al servicio de un régimen al cual seguramente critican y reprueban en lo privado es incurrir en hipocresía, y aún en claudicación…”
Sí, mi admirado Catón, pero se trata de una relación inevitable y enferma en la que también el Presidente los detesta.
Pero los empresarios trabajan en una sociedad agraviada, desarticulada, inculta, desigual, sin apego a la legalidad, de pocos contribuyentes y millones de derechohabientes; de Instituciones esmirriadas, muchas infiltradas y claudicantes; con una clase política sobrepoblada de safios y zafios; con la economía bajo cero, la criminalidad en aumento y la impunidad intacta; y, al frente, el narciso cantamañanas que no respeta ni su investidura; vociferante, altanero, corrupto y mentiroso, sin más ley que la suya, apoyado por millones de fieles menesterosos. Es curioso, ese que los llamaba “minoría rapaz” ahora dice: “siempre nos han ayudado y tienen una dimensión social”.
El tiempo dirá quién le dio el avión a quién, pero sería irracional que confrontaran, tope donde tope, al “iluminado auténtico hijo laico de dios” (Porfirio dixit). Resultaría el pretexto para culparlos del desastre al que nos lleva su enfermedad. MUY DÍFICIL EQUILIBRIO.
Por cierto, el “donativo voluntario” que según López Obrador fue “para saber quién es quién” y “¡tengan para que aprendan!” me recuerda el “donativo voluntario” que a mi familia pidieron mis secuestradores.
P.D. Presidente: en su mañanera del miércoles pasado me tildó de abogado corrupto. Está obligado a probarlo.