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El Cruz Azul firme, las Chivas crecen

Hay derrotas que desnudan carencias y otras que confirman procesos. Lo del Guadalajara ante el Cruz Azul pertenece al segundo grupo. Cayó, sí, pero lejos de exhibirlo, el partido lo colocó en la conversación seria por el campeonato. El equipo rojiblanco compitió, sostuvo tramos de control y mostró una estructura reconocible. No es poca cosa en un club acostumbrado a los bandazos durante los últimos años.

Este Guadalajara ya no vive únicamente del discurso identitario; empieza a sostenerse en jóvenes que no se esconden y en una idea que, aún en la derrota, se percibe coherente. Perder así, duele menos y enseña más.

En paralelo, la llamada base chiva que se asomó con la Selección Mexicana el miércoles, dejó sensaciones estimulantes. Hay futbolistas del Rebaño que no sólo cumplen: compiten y piden sitio. En un ciclo mundialista que exige renovación, varios rojiblancos levantan la mano rumbo a la Copa del Mundo. Si algo ha distinguido históricamente al club es su vocación formativa; cuando esa cantera encuentra eco en el combinado nacional, el círculo se completa. La pregunta ya no es si pueden estar, sino cuánto peso específico serán capaces de asumir cuando el escenario apriete.

Del otro lado, lo del Cruz Azul fue más que un triunfo. Fue un golpe de autoridad. Vencer a un grande con argumentos futbolísticos robustece cualquier candidatura, y la Máquina lo hizo con determinación. Se consolida como aspirante real al título, no por una noche inspirada, sino por la consistencia que viene acumulando. Además, su conexión con la afición poblana —siempre ávida de referentes competitivos— crece partido a partido. En una plaza que valora el esfuerzo, el carácter y el buen futbol, el equipo cementero empieza a sentirse cercano, casi propio, cuando responde en citas de alto calibre.

El verano traerá más exámenes para medir verdades en la cancha. Será tiempo de confirmar si lo mostrado hasta ahora resiste la presión de los calendarios apretados, las convocatorias internacionales y el desgaste natural de una temporada que entra en su zona decisiva. Para el Cruz Azul implicará sostener la etiqueta de candidato cuando los rivales ya no conceden ventajas y cada visita se convierte en una prueba de carácter.

Para el Club Deportivo Guadalajara, significará demostrar que su crecimiento no es un espejismo estadístico, sino una evolución tangible que puede traducirse en un título.

También será un periodo clave para los seleccionables que orbitan en la Selección Mexicana, donde cada minuto suma o resta en la carrera mundialista. Y en paralelo, la expectativa por la inminente presencia de la Selección de España en Puebla añadirá un termómetro distinto: el de la comparación internacional.

La afición de la Angelópolis que el 8 de junio recibirá a la selección de futbol de España frente a la selección de Perú. La Roja llegará en pleno recambio generacional, respaldada por el prestigio de su escuela de posesión y por una camada joven que ha devuelto vértigo, ambición a su propuesta y títulos: el de Europa, la liga de naciones y quizá para entonces, el de la finalísima ante Argentina.

No es sólo un amistoso: es una vitrina para medir a un candidato en suelo mexicano y, de paso, para que Puebla confirme su capacidad de albergar espectáculos de primer nivel.


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David Badillo
  • David Badillo
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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