La recuerdo con el título de El Inmortal, pero realmente nació como Highlander, una película de 1986 protagonizada por Christopher Lambert, quien interpreta a Connor MacLeod, un guerrero escocés del siglo XVI que descubre que no puede morir y durante siglos lucha contra otros personajes de sus misma condición, pues solamente decapitándolos puede retener su poder. En 1992, encabezada por el actor británico Alan Pauk, la historia resucitó como serie de televisión y tuvo una vida de 119 capítulos.
El tema, la inmortalidad, ha estado presente desde siempre. Sus mejores administradores han sido las religiones que, unas más que otras, nos ofrecen las mejores ofertas para disfrutar “el más allá”.
Pues bien, la noticia es que estos tiempos interesantes nos ofrecen un nuevo campeón en la cruzada por alcanzar “la vida eterna”: Vladimir Putin.
Confieso que en un primer momento –septiembre de 2025--, pensé que se trataba de una más del torrente de fake news que inundan nuestras pantallas. Casi de manera paralela a otro video en el que aparece Donald Trump vestido de traja amarillo anunciando alitas de pollo, llegaron a mi pantalla las imágenes de una caminata por los monumentos históricos de Beiijing, de Vladimir Putin, presidente de Rusia, con Xi Jiping, el líder de China y Kim Jong Un, el dictador de Corea del Norte mientras conversan sobre el muy cercano escenario en el que, debido a los avances científicos, será posible prolongar la vida de una persona hasta los 150 años de edad.
Resulta que aquella escena era más que una charla ligera entre esos tres “villanos favoritos”. Para efectos, bien podrían haber sido Jeff Bezos, Sam Altman y Peter Thiel, otro trio de mega ricos involucrados en la nueva agenda mundial: la Inteligencia Artificial, explorar el espacio exterior y, claro, la extensión indefinida de la vida.
La idea de que la ciencia moderna ha llegado a un punto en el que puede vencer a la muerte, o al menos posponerla por mucho tiempo, está de moda entre los dueños del mundo, esto es, los “one-percenters”, ese pequeño club que concentra el 48 por ciento de la riqueza mundial. (El millón de millones de dólares de Elon Musk es una locura).
Resulta que Putin, de 73 años de edad, ha invertido 26 mil millones de dólares en la búsqueda del Santo Grial. De acuerdo con el Wall Street Journal, la fórmula incluye la utilización de bio-impresoras capaces de producir órganos humanos, el trasplante de tejidos, glándulas y otras partes del cuerpo cultivadas previamente en mini cerdos cuya composición genética es muy cercana al afortunado paciente, o sofisticados tratamientos médicos que incluyen “inmersiones de rejuvenecimiento” a temperaturas extremas.
Desde el Instituto Kurchatov de Moscú, el proyecto de longevidad ruso es encabezado por María Vorontsova, su hija, quien es endocrinóloga y Mikhail Kovalchuk, hermano de uno de los amigos más cercanos. Prometen que para el 2030 salvarán la vida a 175 mil personas.
Los experimentos rusos para revertir el envejecimiento y engañar a la muerte son poco conocidos entre la comunidad científica de otros países, pero de cualquier modo forman parte de un enorme negocio en el contexto de (1) el franco decrecimiento de la población global – tan solo Japón perdió 3 millones de habitantes en los últimos 5 años—, (2) con cerca de una cuarta parte de los países están encabezados por líderes de 70 años o más y (3) considerando los deseos íntimos de belleza y juventud permanente entre las élites, e incluso clases medias de los países más ricos; algo así como 700 millones de clientes potenciales.
Además de sus frecuentes desplantes gráficos en los que presume su presunta fortaleza física, el señor Putin ha expresado públicamente su afición por otro “remedio milagroso” contra el envejecimiento, las inmersiones controladas en tinas de líquido a una temperatura de 113 grados centígrados bajo cero. Otro remedio son los suplementos de péptidos –cadenas cortas de aminoácidos que sirven para construir proteínas, aumentar el colágeno y reparar tejidos--, un recurso ampliamente difundido por personajes como Robert Kennedy Jr. Y Joe Rogan.
Cosas de la vida. Mientras manda a la muerte a cientos de miles de jóvenes rusos en su aventura bélica en Ucrania, el neo zar apuesta por la madre de todas las promesas, la inmortalidad.