Las escritoras Corín Tellado y Barbara Cartland fueron las reinas de la novela romántica del siglo XX.
A lo largo de los años, cada una entregó cientos de historias rosas cuyas heroínas, una vez sorteados los obstáculos, alcanzaban la felicidad amorosa junto al hombre idealizado: una versión ligera (y sin cuarto de juegos) del estereotipo de Christian Grey (Fifty Shades of Grey, E. L. James, 2011).
Las autoras traspasaron el anonimato y alcanzaron fama internacional: la primera por su amplia producción novelística (más de mil historias light de amor sublimado) y la segunda por sus novelas de romance histórico-victoriano, por haber sido una extravagante jet-setter con conexiones familiares e influencia en la monarquía y en la política de Inglaterra del siglo pasado.
Hasta su muerte en 2009, los relatos de Corín Tellado, publicados principalmente en la revista femenina Vanidades, acompañaron mensualmente a sus lectoras, quienes se sentían identificadas con los textos, ya que supo plantar a sus heroínas en conflictos cotidianos e ir adecuando las ficciones y los personajes conforme el paso del tiempo.
La autora española retrató vicisitudes a través de diferentes tipos de mujeres algunas apegadas a los clichés conservadores.
Pero llegado el momento vistió a sus heroínas con el traje de la modernidad que exigía el contexto previo al siglo XXI.
También tuvo la destreza de abordar con sutilidad temas complejos porque no todo en la novela de romance tiene que ser superficial o frívolo.
Aunque siempre hubo (y habrá) voces contrarias ante la novela rosa, ambas escritoras fueron las tejedoras de ilusiones que entretuvieron a millones de lectoras en el mundo (a mi abuela, por ejemplo) a quienes ofrecieron tiempo para ellas mismas: quizá un descanso, una distracción. Un suspiro ante su realidad.
"Y fueron felices comiendo perdices".
El género de amor y romance registra altos niveles de audiencia y los contenidos para televisión, cine y online generan cifras millonarias para el negocio del entretenimiento.
Por ejemplo, la editorial Harlequín, líder mundial en ventas de la nouvelle cuenta con apps para realizar descargas, aunque sus principales puntos de venta siguen siendo los quioscos de revistas y periódicos, los supermercados y las tiendas de conveniencia.
Antes los san valentines venían envueltos en papel y tinta; hoy también llegan a modo de Netflix, eReaders, tablets y smartphones.
Yo sigo eligiendo el libro de bolsillo y... (como san valentín literario) al señor Darcy, de Jane Austen.