Rupert combatía fantasmas, monstruos y brujas. Gruñía a las sombras y cuidaba mis sueños.
Vigilaba mis enfermedades y sosegaba mi insomnio.
Solidario, amoroso eterno y guía. Acompañante en las batallas, en las lecturas y en las tardes frente a la televisión.
Edredón y jorongo con pelos. Perro policía, bibliotecario feroz, enfermero de guardia y psiquiatra de diván.
Rupert era básico. Protector. Confidente y cómplice.
Su tarea no fue fácil. Dieciocho años de ser un amigoconstante, el más cercano, el más sincero. El tolerante y el discreto.
Y el más exigente.
Estoy segura, Rupert, de que eras el más simpático y guapo de todos los caninos: un dador de alegría, un antidepresivo y un ansiolítico de cuatro patas.
Eras, sí: mi collar con plaquita –con nombre, teléfono y dirección- para no perderme.
Rupert, el hacedor de mil y una hippie-aventuras. Perrito groove.
Perro maravilla. Perrito saltarín. Perrito-aspiradora de comedor y de cocina.
Driblador del balón, portero a vueloy rompe piñatas.
Terror de los árboles de navidad, de las esferas de colores, de los aparatos de sordera de la bisabuela, del bacalao de Semana Santa; de los frijoles con epazote y rabos de cebollas.
Eras como un solecito. El de invierno y primavera. Luna de otoño. Eras igual que el verano: un desmadre.
Pequeño miura en pie de guerra.Un cazador de pájaros. Incorregible y mordelón.
Antagonista de la ducha, de los paseos en auto, de las selfis y de los niños.
Implacable.
Ojitos delineados, ojitos de almendra. Pelo blanco y manchita de color tostado (un cigarrito chillón).
Amo de mis desvelos y de mis quincenas. Amo del patio y de la casa.
En familia multicitado también como Ruper, Rupp, Ruppy, Petro, Petrito, Ruperro, Tito, chaparro, perro loco, cochinillo, puerquillo (y más).
Te extrañamos, canijo.
Cuando te fuiste, hincaste el colmillo a mi corazón: lo trozaste. Y cada día me afano en recomponerlo, en sujetarlo -con un imperdible del que pende también tu recuerdo ineludible.
Gracias, perrito bravo por tu andar (como de caballito).
Ya nos veremos en otro momento.
Hasta entonces.
Descansa, querido Rupertito.