No han sido buenos los últimos tiempos para la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y su futuro como aspirante a la candidatura de Morena a la Presidencia. Desde la tragedia de la Línea 12 parece un poco fuera de foco. Ha permitido que el asunto de la reconstrucción, por ejemplo, sea enteramente de Palacio Nacional, cuando en estricto sentido es un asunto de la ciudad. Es la fecha que no tenemos un solo responsable, ni siquiera insinuado.
Después vinieron las elecciones, en donde no le fue bien, y su explicación a botepronto fue repetir la del Presidente y su respuesta parece haber decidido “morenizarse” más, por decirlo de alguna manera.
En el tono de su discurso, en sus respuestas, en la decisión de cambiar el color del símbolo de su gobierno en la ciudad, en nuevo secretario de Gobierno, en sus constantes viajes a lugares cómodos para su partido, los cambios en su comunicación en redes, en su aún mayor cercanía con el Presidente y sus posiciones. Es un poco raro, porque si alguien es y ha sido de Morena, en el sentido de ser cercana al presidente López Obrador, siempre, hace décadas, ha sido ella y quien ha seguido su trayectoria no podría confundirse. Ahí han estado siempre sus convicciones y su lealtad.
Los cambios parecen más bien destinados hacia el elector del Presidente, tal vez para distinguirse del canciller que juega, entre otros, con el Verde y quien lo quiera.
Y parte de ese nuevo esquema es la manera en que ha maltratado políticamente a los alcaldes electos de la oposición, lo que terminó —no porque lo haya ordenado, sino por el ambiente creado— en la zacapela del lunes con policías dando cates a quienes gobernarán la mitad de las alcaldías, con todo y sangre en la cara de Lía Limón. Lo que ayer calificó Sheinbaum de circo, ella, que como “Adelita” se peleó con granaderos hace años.
No tengo claro que ser la más morenista de Morena sea el camino para ganar en 2024. Tal vez Claudia debería revisar su actuación en la vacunación, donde negoció con el Presidente hacerlo a su manera, se distanció de López-Gatell, operó con profesionalismo y hoy es el estado con más alta vacunación y más eficiencia al hacerlo. Y eso lo reconocen en todas las alcaldías.
Después de seis años de polarización, tal vez los votantes quieran un poco de calma, de otro tono; sí, tal vez de las ideas y programas de Morena, pero otra manera de vivir juntos. No como el lunes frente al Congreso local.
Carlos Puig
@puigcarlos