M+.- Ismael El Mayo Zambada es uno de los criminales con la historia más cruel y productiva —en su sucio negocio— del país, tal vez del mundo. El daño, la tragedia que su actividad criminal ha causado a ciudadanos, a su estado que da el nombre a su organización y al país entero es imposible de resumir, ya no digamos en esta columna sino en varios libros.
Es, además, a diferencia de tantos otros como él, el único que a lo largo de su vida no tocó una prisión mexicana, no importó quién gobernara el país o Sinaloa.
Hasta que un día, y los detalles quién sabe si los conoceremos algún día, se peleó con su compadre y cómplice de toda la vida y sus hijos quienes, nada tontos, convencieron a un candidato a la gubernatura para que se la jugara con ellos. Aunque el candidato también hablaba con Zambada, no fuera a ser. Y así ganó la gubernatura, con esa “ayuda”.
Hasta que un día, Los Chapitos, con su padre en prisión de máxima seguridad en Estados Unidos, otro hermano en proceso —también allá donde lo mandó México— y seguramente bajo ataque por parte de la facción de Zambada; decidieron negociar con las agencias gringas para armar un operativo y que Estados Unidos lo arrestara. En aquel operativo se asesinó a un aliado de Zambada, Melesio Cuén, crimen que la fiscalía de Rocha Moya quiso encubrir mintiendo a todo mundo. La fiscal renunció pero está tranquila por ahí. Total, inventar un crimen siendo fiscal no es para tanto. El piloto del avión que llevó a Zambada, por cierto, fue devuelto a México, donde siguió delinquiendo y luego fue arrestado y mandado, nomás faltaba, de vuelta a Estados Unidos.
Aquel operativo desató una guerra que tiene a Sinaloa, hasta hoy, sumido en homicidios, robos, caída económica e incertidumbre.
El asunto del secuestro había pasado a “páginas interiores” (como decíamos antes) hasta que un día el FBI decide presumir que aquel operativo era de ellos y hasta el avión enseñan. Eso sí hizo enojar, y mucho, al gobierno. Mucho. El gobierno, dice, se enteró por la prensa.
Curioso, no se habían enojado así con las muchas y muy buenas notas de prensa que desde hace algunos años han documentado cómo el señor Rocha Moya llegó a la gubernatura por la intervención a su favor de los criminales. Esa prensa, no importa. ¿Hay pruebas? Repiten hasta el cansancio.
Por lo pronto están muy, muy, indignados por el secuestro de El Mayo.
Rocha Moya puede seguir tranquilo.
Entre estos dos personajes anda el gobierno en estos días.