Ayer, después de que la Cámara de Representantes votara —por segunda vez— a favor de enjuiciarlo en el Senado para su remoción, esta vez con el voto de 10 miembros de su partido, Donald Trump apareció en su escritorio de la Oficina Oval para dar un mensaje a su nación que no se le había escuchado en todos los años que lleva en la Casa Blanca.
El gran provocador, el incitador en jefe, el que el miércoles pasado entusiasmó a sus seguidores para que fueran al Capitolio a presionar a los legisladores para revertir el resultado de la elección, parecía otro. Tal vez lo malo es que ya lo conocemos. Y que conocemos los resultados.
Después de lo sucedido en el Capitolio y el escándalo y condena pública del episodio de los últimos días, 197 representantes republicanos votaron con Donald Trump. Solo 10 rompieron filas. Eso quiere decir que esos representantes saben que en sus distritos no les irá bien los próximos meses ni en dos años, cuando podrán reelegirse si votaban en contra del presidente. En el Senado es primera plana cuando un republicano dice que tal vez está pensando en votar en contra de Trump. La mayoría se cuida las espaldas.
El discurso de ayer del presidente Trump abarata el voto a su favor para los senadores que aún lo andaban pensando, y al no ser declarado culpable ni removido tendrá plenos sus derechos políticos después del 20 de enero. Más aún: la prisa de los demócratas que investigaron, debatieron y votaron en unas horas el impeachment y la exoneración en el Senado no harán más que convencer a sus seguidores de que hay una conspiración contra su héroe.
Es cierto, será un héroe debilitado, algunos de sus seguidores se sentirán traicionados como lo demostraron desde ayer en múltiples comentarios después del mensaje desde la Casa Blanca, pero no se irán a ninguna parte.
Parte del talento trumpiano había sido reunir bajo un eslogan a esos grupos que han existido hace mucho, pero cada uno por su lado. Hoy hay más de uno que querrá, sin ofender a Trump, reemplazarlo al frente de ese movimiento al que, como demostraron con su voto ayer y demostrarán en el Senado, tienen respeto o miedo.
Trump está debilitado, no tengo claro que lo esté el trumpismo.
@puigcarlos