Política

El experimento de García Luna y el derrumbe

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

Al entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, le gustaba cuando estaba ante alguna audiencia crítica, hacer la siguiente pregunta: ¿cuántos de los aquí presentes quisieran que sus hijos fueran policías? Invariablemente la respuesta era la que García Luna andaba buscando: ninguno o muy pocos levantaban la mano.

Ese, explicaba García Luna, era un buen ejercicio para señalar el principio de nuestro problema de seguridad pública. La relación entre la sociedad y la policía lleva décadas rota. En Chile, España o Estados Unidos las familias están orgullosas de tener a un hijo en la policía. No en México.

Construir mejores policías, decía, era su principal objetivo. En un libro casi al final de la administración en la que colaboró escribió: “Se han sentado las bases para que la Policía Federal y el resto de las corporaciones policiacas del país adopten un paradigma de operación sustentado en el profesionalismo y la confiabilidad de sus cuadros, en la investigación científica de los delitos, así como la generación y explotación de inteligencia policial, con la finalidad de articular estrategias y acciones para la prevención y el combate de la delincuencia”.

Al final del sexenio era obvio que algo no había funcionado: En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México los federales se mataban entre ellos, en un despoblado en Morelos los federales tirotean a un marino y un par de agentes americanos.

García Luna tenía razón: la relación entre sociedad y policía estaba y está rota, y solo cuando se componga se solucionará nuestro problema de seguridad pública y relación con la legalidad.

La acusación contra García Luna ha puesto un clavo más en el ataúd de esa confianza rota. Habría que empezar a explorar los profundos porqués de nuestra larga historia con policías acusados de ser delincuentes.

Tomo de un muy buen texto de Julián Andrade en La Jornada una frase que nos debería hacer pensar a todos: “Quienes empuñan las armas, al hacerlo en condiciones de muy bajo reconocimiento social, buscan alicientes en el poder y el dinero, dos sustancias que tienen la peculiaridad de crear adicción y de nunca ser suficientes”.

Empecemos por ahí. Por ese círculo vicioso.

@puigcarlos

Google news logo
Síguenos en
Carlos Puig
  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.