Han sido meses de simulaciones ilegales que han hecho eterna la carrera por la presidencia de la República. Meses en donde hemos tenido que aguantar aquello de coordinadoras de quién sabe qué en lugar de precandidatas o precandidatos, que es lo que eran.
Ya, por fin, se acabó, ahora dizque muy respetuosas y respetuosos de la ley, arrancan las campañas, que de pre no tienen nada y veremos con más claridad de qué se tratarán los próximos meses.
Claudia Sheinbaum llega con la ventaja en las encuestas, un partido que más allá de tropiezos y quejas las ha solucionado o aplastado, con la fuerza y el dinero del gobierno que hará lo que tantas veces hemos visto más allá de legalidades, con una economía de las personas en estado decente y sin mayores escándalos.
Lopezobradorista de corazón desde hace décadas, más allá de partido –vale la pena leer a Salvador Camarena en El País ayer—si uno escucha su discurso de ayer en el lanzamiento oficial de la campaña las cosas quedan más claras: segundo piso de la 4T, más de lo mismo con algunos “fortalecimientos” y ya está, continuidad.
Ahí está tal vez el mayor reto de Claudia y su equipo: cómo haces interesante una campaña de lo mismo. Cómo no aburres a todos, incluidos los tuyos, nomás diciendo seis años más. ¿Quién se fija en los segundos pisos? Tienden ser muy aburridos si ya se sabe que quedarán igual que los primeros. Alguna sorpresa tendrá que dar.
Xóchitl Gálvez irrumpió en la carrera por la Presidencia de manera arrasadora y exitosa. Fue una novedad que iluminó el árido terreno que presentaba la oposición. Pero esa batalla, bien ganada, ya se terminó. En las semanas recientes cada vez que alguien escribía de los líos al interior del FAM o que la Xóchitl andaba de capa caída, o que no tenía equipo, la respuesta era, aguanten, la campaña aún no empieza. Pues ya empezó. A diferencia de su adversaria de quien conocemos su plan para los próximos años, el de Xóchitl no. Más allá de que no sea el de los otros. Tal vez debería arrancar por ahí. Como el segundo piso, las ocurrencias también aburren cuando se repiten.
Empieza debajo en las encuestas, pero las serias ponen distancias que hemos visto remontar más de una vez. Eso sí, poniéndose las pilas.
Y luego está Samuel García.
Pues nada. Ya se terminó el espacio en la columna