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Sábado , 23.02.2019 / 22:29 Hoy

Lgbttti y los medios

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Otro paso para la cobertura de los gays en medios fue la Semana Cultural Lésbico-gay que fundó en 1985 José María Covarrubias. Sin ese evento los medios no hubieran sensibilizado las secciones culturales de los diarios y revistas de México. Hoy hay varios estados de la República que tienen una semana cultural Lgbttti. Hoy todo mundo cubre esos actos. Pero hacerlo en 1985, fue un parteaguas.

Aquellos años abrieron el camino a periodistas que, de otro modo, querían cubrir el movimiento lésbico, gay, homosexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer, eso que hoy es Lgbtttiq (¡uf!). Que hoy escriban en medios tradicionales o blogs o redes sociales periodistas como Luis Manuel Arellano, Antonio Bertrán, Édgar Bryand, Wenceslao Bruciaga, Christian Galarza, Omar Gómez, Eriko Stark (por orden alfabético), habla de un interés social por un sector antes marginado, aun vilipendiado y pocas veces entendido, justo por falta de información.

Eriko Stark, por ejemplo, se ocupa de la vida nocturna de las drag queen. Es un cronista de excepción que, con crudeza, trata la dura realidad de quienes viven de fiesta (búsquenlo por su nombre en su sitio y verán el gran cronista que tenemos). U Omar Gómez, conocedor de la fotografía de tema gay que difunde desde Guadalajara interesantes puntos de vista de la cultura y vida cotidiana de los intereses muy particulares de los incluidos en las siglas Lgbtttiq. Wenceslao Bruciaga no está de acuerdo con casi nada de lo que pasa en el mundo gay. Es antitodo. Irreverente y procaz. Lúcido y a veces injusto con lo que el movimiento gay ha dejado en la historia (pero siempre es necesario un crítico así). Antonio Bertrán es la vida cotidiana de los gays en sus deseos más reprimidos, y no. Superficial y profundo a la vez, con pluma de excelente nivel. Sin Luis Manuel Arellano no podría entenderse la historia del VIH y el sida, tema de agenda política hoy, más importante que el matrimonio igualitario (estoy de acuerdo con él).

Destaca el trabajo de Édgar Bryand en Monterrey porque el rompe con la idea de las semanas culturales gay y ofrece la alternativa de un festival —“Demolición de género”—, el siguiente paso para la libertad sexual no solo esas siglas que me fastidian, Lgbtttiq.

Quería escribir esto y mis anteriores columnas para ver si así Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya, punteros en las encuestas para la Presidencia de 2018 se ocupan en su agenda política del asunto ese de los “raros”. ¿Será posible?


TRASPIÉ: No hay libertad política si no hay libertad sexual. ¡Feliz 2018!

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