La guerra en el Golfo de Medio Oriente, como lo hemos sostenido, no solo es militar, económica ni solo geopolítica, es también religiosa y civilizatoria. Lo notable es que se enfrentan las versiones más radicalizadas del Islam, el sionismo judío y el sionismo cristiano. Es decir, las proclamas religiosas abrahámicas más fundamentalistas.
¿En qué consiste el sionismo cristiano? ¿Qué tanta influencia tiene en la política de Estados Unidos? El sionismo cristiano estadounidense puede caracterizarse como un movimiento teopolítico derivado de los evangélicos conservadores estadounidenses. Compuesto por pentecostales blancos y protestantes fundamentalistas que han conformado gran parte de la base electoral de Donald Trump. Sostienen que, al final de los tiempos, Cristo gobernará el mundo durante mil años antes del juicio final, centrándose en el Gran Israel y en Jerusalén. Si bien es difícil de cuantificar, se estima que la proporción actual de sionistas cristianos está entre los 100-130 millones de evangélicos estadounidenses de una población de Estados Unidos de 293 millones, es decir, cerca de 40%.
Impresionó el 6 de marzo la imagen de Donald Trump en el despacho oval rodeado de pastores evangélicos que lo perciben como el elegido o el mesías salvador. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ha recibido duras críticas de países árabes tras sugerir que Israel tiene un derecho bíblico sobre gran parte de Oriente Medio. En ese sentido, el destacado comentarista estadounidense de derecha Tucker Carlson declaró que Israel tiene un derecho divino sobre un territorio que se extiende desde el río Éufrates hasta el Nilo, lo que abarcaría a Líbano, Siria, Jordania y partes de Arabia Saudita.
Son grupos de ultraderecha religiosa que sueñan con el cumplimiento escatológico, funcionan como grupos de presión incluso más comprometidos que la mayoría de los grupos de interés judíos. Brindan un amplio apoyo político, financiero y práctico al Estado moderno de Israel. Creen, de manera literal, las expresiones contenidas del Antiguo Testamento que exalta a los judíos como el pueblo elegido de Dios y consideran que la expansión de los judíos de Israel en la región es necesaria para la guerra apocalíptica final que conducirá al Armagedón, la batalla final entre el bien y el mal, y al regreso de Jesús.
Algunas interpretaciones implican la conversión de los judíos o su destrucción en el juicio final. Hay una narrativa apocalíptica de la fe entre los sionistas cristianos y que ejerce una influencia decisiva en los procesos de paz.