El triunfo de Ignacio Lula da Silva en el balotaje de ayer domingo 24 de octubre, marca un hito en la historia de Latinoamérica. Lula ha ganado contra adversidades notables. Perduró la cordura ciudadana al permitir al octogenario ex líder sindical, gobernar un cuarto mandato no continuo y ser una luz contrastante al avance de la ultraderecha en el continente.
Lula se impuso a un resultado adverso en la primera vuelta. Remontó a los grandes intereses norteamericanos de Donald Trump, venció a los grandes empresarios especialmente ligados al agro, frenó los intereses rapaces de los grandes medios de comunicación y sobrevivió a las redes sociales adversas que le atacaron con ferocidad. En especial, Lula sometió a la ultraderecha religiosa de conglomerados neopentecostales, al menos impide las pretensiones teocráticas de pastores radicales que han buscado imponer preceptos religiosos manipulados ideológicamente.
El cierre de las mesas electorales de esta segunda vuelta de las elecciones se retrasó debido a una decisión inédita del Supremo Tribunal Federal (STF), quien prorrogó el horario de votación por dos horas más en todo el país, extendiendo el plazo hasta las 19:00 horas
El caos y confusión reinaron en la fase final de la segunda vuelta. Las razones: insuficiencia en los transportes. El PT recurrió a la justicia denunciando una flota insuficiente de autobuses y fallos en el transporte público en varias ciudades como Salvador, Feira de Santana y Lauro de Freitas, en el populoso estado de Bahía así como en la populosa Sao Paulo. Por su parte los bolsonaristas, también demandaron prorrogar el tiempo debido a las lluvias e inundaciones en el sur del país.
Lamentablemente estos hechos pueden pretextarse para demandar la anulación de la elección.
El triunfo del PT y de Lula en Brasil, son un contrapeso a las pretensiones imperialistas de Trump. México no estará aislado ni ideológica ni geopolíticamente en la región.
La tarea de este cuarto mandato no será tarea fácil. Lula enfrenta tanto en el senado como la cámara de diputados una oposición férreamente identificada al bolsonarismo. Con sed de venganza para orientar un hipotético Golpe de Estado parlamentario.
Quizá la elección brasileña sea un punto de quiebre para el péndulo conservador. Estaremos atentos a la lección de Israel y la probable caía del actual primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. Y sobre todo de las elecciones intermedias en Estados Unidos y reacomodo político que mine la pretendida monarquía de Donald Trump.