Cultura

Dinero vs arte

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¿Para qué sirve el dinero? ¿Para qué sirve el arte? El dinero compra arte, pero no compra entenderlo, amarlo y que se convierta en una pasión. Es más fácil contemplar dinero en lugar de contemplar arte, ¿a quién no le gusta observar un montón de dinero, un cheque con muchos ceros? Contemplar arte exige sensibilidad, inteligencia y deseo de entrar en el misterio de una obra, algo muy difícil, incluso para quien tiene dinero para comprarla.

Las colecciones de arte importantes que hoy habitan los museos se hicieron con pasión y paciencia. El arte, el verdadero arte toma tiempo, para ser creado, madurado, y con los años adquiere esa presencia que lo hace eterno, el valor económico vendrá, pero incluso eso depende del tiempo. Los coleccionistas que tienen prisa compran arte VIP, Video, Instalación, Performance, pujar en subasta por una escultura invisible asegura la fama instantánea, se trafica con el “certificado de auteticidad” que es lo único tangible, es un billete falso que el mercado autentifica.

Los coleccionistas que han tenido paciencia son parte de la Historia del Arte, desde los Medici hasta la Colección Gelman, y las colecciones que dan nombre a muchos museos. Dedicarles ese tiempo es también dinero. Los nuevos coleccionistas no valoran la trascendencia, el prestigio está tan contaminado por la fama que no ven diferencia. La fama es comprar un plátano en 120 mil dólares, comérselo en un video de TikTok y declarar “comerse una obra de arte es una gran experiencia”, y que el sistema digestivo la procese es otra más, es el tipo de experiencias que da el arte VIP.

Crear una colección de arte como negocio es mal negocio. Ese coleccionismo compra nombres, no obras, la calidad no importa, piezas de second rate pero con nombre famoso. No las van a observar las van a mostrar como un automóvil o un reloj, se suman a la cadena de assets emblemáticos de la riqueza. Adquirir una pieza para que se sume a la biografía, no la pública, la íntima, la que dialoga con la conciencia, no tiene qué ver con los nombres. Es la dirección estética que dimensiona la personalidad y el espíritu.

El tiempo les ha dado a muchas obras un valor inalcanzable, porque con únicas, la cantidad en que sean cotizadas no dimensiona su presencia, el mito que han construido. Una obra de arte no cabe en el bolsillo, cabe en la memoria. El mecenazgo es indispensable para la creación, motiva y otorga un soporte que da libertad y espacio a los artistas. Va más allá de comprar y acumular, es formar parte del proceso creativo.

El arte es para todos, sin embargo, no es para todos los coleccionistas. Tener muchas obras de arte, no significa poseer su esencia, hacer de su simbolismo un código personal. Únicamente significa tener acumuladas las obras con el ansia de que se coviertan en billetes. Mal negocio es no sentir el arte, no abrirle la puerta del propio ser para que entre, invada la mente y deposite sus imágenes.


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Avelina Lésper
  • Avelina Lésper
  • Es crítica de arte. Su canal de YouTube es Avelina Lésper
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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