La función de nuestra Constitución Política es regir la construcción del Estado mexicano, así como los derechos y obligaciones de los ciudadanos. Sin embargo, pocas veces se cumplen sus palabras al pie de la letra y su contenido es desconocido por la mayoría de los mexicanos.
Una encuesta realizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM asegura que 84% de los encuestados conoce poco o nada de la Constitución, aunque quizá el dato más sorprendente sea que uno de cada cuatro mexicanos piensa que violar la ley no es tan malo, apoyando lo que dice el viejo refrán “lo malo es robar y que te cachen”. La obediencia como contribución al bien común y el respeto a la legalidad son las claves para la construcción de la República y los mexicanos carecen de ambas características.
La última muestra de desprecio que sufrió nuestra carta magna fue orquestada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, al que solo le bastaron 15 días de septiembre para lograr dos anhelos: dejar la Guardia Nacional, su hito en materia de seguridad, a cargo del Ejército y fracturar a la Alianza Va por México de cara al año clave de la carrera por la Presidencia de la República en 2024.
El PRI, por salvar a su corrupto e impresentable “Alito”, entregó al país al ejército. Hay ciertos días que cuesta más trabajo que otros creer que este país tiene remedio, con esta pobre clase política y; sin embargo, tenemos que seguir creyendo, trabajando, creando alternativas, para rescatar nuestro país.
Se equivocan los políticos de todos los partidos que apoyaron este abuso inconstitucional, si creen que excluyéndonos a todos los mexicanos de las grandes discusiones ganan algo. Son batallas falsas y lejanas a las necesidades ciudadanas y que solo nos distancian y alimentan nuestro desprecio y desconfianza hacia ellos.
Establecer más soldados en la calle, está demostrado, consolidan a regímenes autoritarios, ahí están los gobiernos autoritarios de Sudamérica en la década de los setenta o ¿ya los olvidó la izquierda mexicana? se equivocan si creen que no pagaremos todos por este tipo de decisiones.
Marco Aurelio, emperador romano y representante de la filosofía de los estoicos, escribió una obra conocida como “Meditaciones” y descifraba la estructura del gobierno perfecto: “Cada uno de nosotros, por separado y en grupo, aspiramos a lo mismo: vivir mejor y buscar ser felices”. Por el contrario, este gobierno busca consolidar un eterno conflicto para distanciarnos unos de otros.
Para concluir, todos tenemos los mismos derechos, lo dice el artículo 1 de nuestra Constitución. Todos tenemos que trabajar para que todos puedan gozar y ejercer todos los derechos. A nadie le sirve que nos quieran dividir en clases, razas, religiones o filiaciones. Somos un solo México, no caigamos en las trampas de falacias políticas.
Tú y yo somos México.
Arturo Argente Villarreal