Gran preocupación y temor causa lo que no controlamos, lo que no comprendemos, incrementándose si afecta a la salud, como ha sucedido con las múltiples enfermedades que a lo largo de la historia han sido una amenaza para la población.
Combatirlas fue un permanente propósito de las personas, que con escaso conocimiento y más buena voluntad combatían las enfermedades con sangrías mediante sanguijuelas para equilibrar los cuatro humores (flema, sangre, bilis amarilla y bilis negra), también se realizaban trepanaciones para tratar desde dolores de cabeza, conductas erróneas o influencias malignas, quienes atendían a los enfermos de la peste utilizaban unas máscaras con picos largos que contenían perfumes de intenso olor, pues se creía que los malos aromas transmitían la enfermedad, el mercurio se utilizaba para tratar la sífilis, y se recetaban baños calientes o reposo, incluso se llegó a creer que los monarcas tenían poderes curativos con solo tocar al enfermo.
Creencias que cambiaron al descubrir el mundo microscópico, imposible de ver a simple vista, pero que, gracias a la ciencia, se conoció que muchos de esos males los ocasionaban microorganismos.
Las epidemias como la viruela, causante de millones de muertes, afectan la salud y además la economía, las relaciones sociales, la vida cotidiana... pero gracias a la investigación se cuenta con la posibilidad de curación mediante las vacunas, medicamentos y la adopción de medidas de higiene.
Estamos por compartir espacios vitales con visitantes de múltiples países por el mundial, y surge la amenaza de posibles enfermedades, por lo que es necesario que estemos enterados de las formas de transmisión, como sucedió con el covid-19, y evitar caer en infundados temores.
La ciencia refiere que el ébola, causado por uno de los virus más peligrosos, no se transmite por el aire, sino con el contacto directo con fluidos corporales del enfermo.
Existen vacunas para algunas de las variantes más comunes del ébola, sin embargo, es conocido que los virus mutan y ameritan ser investigados para contrarrestarlos con los tratamientos más adecuados.
Ante el comprensible temor a las enfermedades virales peligrosas, mucho ayuda acompañar este temor con información confiable y las medidas de higiene que la ciencia indique. Acciones responsables que no solo protegen en lo individual sino también a la comunidad.