La Libertad de Expresión es primero un derecho humano, y después un derecho legal. Incluso ha sido llamada La Libertad de las Libertades por la importancia que posee y no sólo es para periodistas y comunicadores, aunque por la naturaleza de su labor son sus exponentes más visibles, pero quienes se manifiestan en la calle, quienes pintan una demanda en un muro, quienes imprimen un volante, por supuesto que también la usan, y por lo que significa en la sociedad debe dejarse fluir. Pero ahora una nueva ocurrencia presidencial pone bajo los reflectores este derecho, pero no por buenas razones, sino porque desea establecer mecanismos para controlarla.
Con su propuesta de poner en la ley “la Defensa de las Audiencias” planteada por la ahora consejera jurídica de la presidencia, Luisa María Alcalde, se considera que para nada está claro el objetivo de esta iniciativa, y tal parece que, más que defender a las audiencias, lo que quiere es emprender acciones en contra de los medios de comunicación bajo la amenaza de imponer desde sanciones económicas hasta clausuras, bajo criterios que estarían a cargo de los “defensores de las audiencias”, sobre todo ante quejas, supuestas o reales, de la ciudadanía que se sienta afectada, pero lo que se ve venir es que esos defensores estarían subordinados al poder público, lo que resulta inadmisible.
En la “mañanera” se justificó su idea, y se enfatizó en que la legislación -que por cierto está a consulta- no contempla castigos contra contenidos informativos ni opiniones de comunicadores, pero sí se exige que cada medio designe de manera interna a una persona defensora de las audiencias. Establece que los espacios con contenido pagado o publicidad deberán identificarse de forma clara al inicio y al cierre. De entrada, lo anterior no se ve como una amenaza, pero salvo la figura del Defensor de la Audiencia, eso ya se viene haciendo desde antes, y en todos los medios existe el Derecho de Réplica, por lo que su propuesta sale sobrando.
Y hay un asunto muy interesante: que ella misma utiliza medios de comunicación con su aparición matutina diaria en televisión, radio y redes, y no sólo eso, sino que ha convertido a las televisoras públicas de las entidades del país en repetidoras, adueñándose de esos espacios de transmisión para expresar lo que ella quiera, de forma que ella debería sujetarse a las disposiciones que pretende imponer como ley a los medios de comunicación del país, lo cual ha planteado el Partido Acción Nacional, el PAN que pide derecho de réplica en la mañanera, no obstante, Sheinbaum ya dijo que no.
O sea ¿Pues no que la Ley es para todos? Eso significa que va a seguir sin sujetarse a ninguna regla ni a tener que demostrar su dicho; eso es grave. No queda más que esperar, lo malo es que como Morena tiene la mayoría de diputados y senadores, puede aprobar -y lo está haciendo- las leyes que quiera sin tener contrapeso alguno, a despecho de lo que le pase a la ciudadanía con sus decisiones. En fin, nos leemos y mientras tanto, cuídese mucho porque la inseguridad pública está fuerte.