Para nadie es un secreto que la industria automotriz en Puebla tiene motor alemán, pero su combustible se refina en Washington y Ottawa.
La revisión del T-MEC en julio no es un trámite burocrático más; es la última frontera para consolidar a Puebla como el Silicon Valley del sur-sureste o quedar atrapados en la incertidumbre que nos frenó en 2025. Según lo veo, 2026 es la oportunidad del gran reinicio.
La aplicación de la Sección 232 por parte de EU, con su arancel de 25%, dejó cicatrices: caídas de 0.9% en producción y 2.7% en exportaciones.
De acuerdo con una entrevista realizada en el podcast de Banorte a Rogelio Garza, presidente ejecutivo de la AMIA, el objetivo en la mesa de negociación debe ser la eliminación total de estos gravámenes, nada más necesario, y es que para Volkswagen y Audi, esto no es opcional, los aranceles nos están pisando donde más nos duele: la economía de las armadoras y el bolsillo de los trabajadores.
La competitividad poblana depende de que los mexicanos dicten también las reglas del juego y mientras éstas se negocian, el gobernador Alejandro Armenta apuesta por una política proactiva. La creación de dos nuevos Centros de Especialización en Cuautlancingo y Tehuacán es una señal correcta. No atraeremos inversiones si no garantizamos los 56 mil ingenieros en electromovilidad que el país demanda; Puebla ya aporta el 10%, pero el reto es retener ese talento.
Sin embargo, hay un elefante en la habitación: la disparidad salarial. La propuesta de sindicatos como el de Audi y Sitiavw de alcanzar un pago de 16 dólares por hora en cinco años es el tema central. César Orta, del Sitaudi sabe que, incluso duplicando salarios, nuestra mano de obra sigue siendo competitiva frente a los costos en EU, el desafío es que el incremento no asuste a la inversión, sino que dinamice el mercado interno que, por cierto, fue lo único que creció el año pasado, en 1.4%.
El éxito en 2026 no dependerá de la suerte, sino de alinear la visión del gobierno, sindicatos y armadoras.
Puebla se juega el futuro en cada tornillo y en cada renglón que se firme del T-MEC en julio.