Hasta que no lo vives, no entiendes la real magnitud de las utopías de Clara Brugada.
¿Por qué? Porque esto, inventado por la jefa de gobierno de la Ciudad de México cuando era alcaldesa de Iztapalapa, jamás había existido en ninguna parte del mundo.
Y porque, platicado, suena demasiado hermoso como para ser cierto. Pero es cierto. Existe.
Como sabes, el domingo 22 de marzo se inauguró la Utopía Mixiuhca en un espacio ubicado entre la alcaldía Iztacalco y la alcaldía Venustiano Carranza.
¿Cuáles son las notas? Uno: es la primera utopía que Clara Brugada abre, no como alcaldesa, como jefa de gobierno de la Ciudad de México.
Dos: la Utopía Mixiuhca es la primera de 100 utopías que se van a construir en esta administración. ¡100! Sí, leíste bien.
Y tres: es la primera vez en la historia que una política pública que nació en una alcaldía trasciende a nivel macro, a nivel Ciudad de México.
Como a mí no me cuentan las muelas, fui a conocer la Utopía Mixiuhca pero no fui al evento de inauguración, donde todo es bonito.
¡No! Decidí ir otro día, solo, temprano, para conocer la verdad, para ver si aquello funcionaba, para ver si iba la gente.
¡No tienes una idea de lo que viví! Para entender qué es una utopía hay que entender la política de cuidados de la jefa de gobierno de la Ciudad de México.
Yo sé que la palabra cuidados le puede hacer ruido a muchas personas que se quedaron en los tiempos de los “ninis”, de las “lavadoras de dos patas” y de “no soy la señora de la casa”.
Obviamente para ellas y para ellos que un gobierno te cuide equivale a un pueblo de gente floja, mantenida y de lo peor.
¡No! Es todo lo contrario. Como Clara entiende lo mucho que trabajan, que estudian y se esfuerzan las mexicanas y los mexicanos, ha creado las utopías como centros de desarrollo integral comunitario.
¿Qué significa integral? Todas las personas sin importar si son mujeres u hombres, recién nacidas o adultas mayores, pobres o ricas, tienen derechos.
Estos derechos viajan en todas direcciones. ¡Todas! Derecho a la salud física y mental, derecho a la ciencia y a la cultura, derecho a la comida y al descanso, derecho al trabajo y al turismo. Derechos. Derechos. Derechos.
¿Qué significa comunitario? Que todos estos derechos son compartidos por un grupo de personas que, o viven en un mismo lugar, o tienen los mismos intereses.
Una utopía es un espacio inmenso donde todas y todos podemos ejercer nuestros derechos. Derechos que antes eran el lujo de unos cuantos. Derechos que antes veíamos lejanos, imposibles.
Y todo es gratis. De la más alta calidad.
Yo vi en la Utopía Mixiuhca un pump track, una pista de go karts, un mini golf, un temazcal, jaulas de bateo, una cancha de voleibol de playa y una alberca semiolímpica donde las mujeres y los hombres más humildes pueden ir como antes sólo podían las personas más ricas de México.
Obvio, esto puede resultar muy shockeante para cierta gente que piensa que los pobres sólo pueden trabajar de sol a sol, que todo esto equivale a perder el tiempo y que, por lo mismo, “no se vale”.
Perdón, pero no es así. Lo que te acabo de mencionar es apenas la parte más visible de un todo porque las utopías convierten en realidad una lista larguísima de derechos para bebés, niñas, niños, jóvenes, adultas, adultos, personas de la tercera edad y gente del colectivo LGBT.
Desde espacios para la atención de personas que han sido víctimas de violencia hasta masajes pasando por un Centro Asistencial de Desarrollo Infantil, tortillas de maíz endémico, gimnasio, estación de radio, tradiciones ancestrales, un lugar para pedir empleo, veterinario, clases de baile, lavadoras y atención médica.
Súmale, por favor, un teatro monumental, clases de canto, salón de uñas, terapia de lenguaje, atención para adultas y adultos mayores, dentista, un espacio para comprar frutas y verduras directo del productor, psicología, peluquería, clases de natación y atención a personas con problemas por el consumo de sustancias psicotrópicas.
Yo podría hacer una serie documental sólo con la Utopía Mixiuhca.
En dos horas no acabas de recorrer aquello bien de lo grande que está. En serio.
Sé que vivimos tiempos de odio, que la guerra ideológica está de a peso y que, por nuestro más elemental rencor cotidiano todo esto es muy difícil de asimilar.
¿Como para qué sirve una utopía? ¿Qué acaso no existen otras prioridades en la capital de la nación?
¿Qué tiene que ver un salón de uñas con una persona adulta mayor, un masaje con alguien que necesita empleo o los go karts con la prevención del consumo de sustancias psicoactivas?
¡Todo! Te explico: las personas que trabajan en la Utopía Mixiuhca son verdaderas profesionales del cuidado. Tuve el honor de estrechar su mano. Toda mi admiración y respeto para ellas.
Cuando una mujer que ha sido víctima de violencia se arregla las uñas con ellas, entra en confianza. Se libera. Cuando un adulto mayor que vivía encerrado en su recámara toma una clase de baile con ellas, se empodera.
Cuando un joven que vive frente a la tentación de las drogas se ejercita, las rechaza. Y ni hablemos de lo que pasa con las cuidadoras y los cuidadores del hogar.
Una señora, en lugar de perder su tiempo lavando ropa, yendo al mercado y haciendo de comer, puede dejar lavando sus prendas en la Utopía Mixiuhca mientras hace deporte o cultura y al final, sale hasta con la comida preparada que le venden ahí a un precio mucho muy accesible.
Y un señor, igual, en lugar de invertir horas y horas cuidando a una niña, puede ir a la Utopía Mixiuhca, dejarla en manos expertas y, mientras, participar en algunos de los talleres para nuevas masculinidades que dan ahí, que son excelentes y que son utilizados como ejemplo en grandes eventos a nivel mundial.
Obviamente la Utopía Mixiuhca es muy nueva, hay una sección entera que se sigue construyendo y la información sobre actividades, días y horarios apenas está comenzando a fluir en las páginas oficiales.
Mi mejor recomendación es que tengas paciencia, que no hagas caso de las provocaciones de medios e influencers que, o callan sobre esto, o pretenden etiquetarlo como algo polémico. Y que vayas, que le saques provecho.
Hay visitas guiadas. Y si aquello está fantástico hoy, no me quiero ni imaginar cómo se va a poner cuando esté al 100 por ciento como las utopías de Iztapalapa.
Y si la Utopía Mixiuhca está impresionante hoy, no me quiero ni imaginar lo que va a pasar cuando esté terminada la red de utopías que se va a construir durante esta administración.
Hasta que no lo vives, no entiendes la real magnitud de las utopías de Clara Brugada. Vívelas. Son tu derecho. Son para ti. ¡Felicidades!