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Sábado , 23.02.2019 / 01:37 Hoy

Ojo por ojo

El divorcio de Peña Nieto y Angélica Rivera

Álvaro Cueva

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No, a mí no se me hace un chiste la confirmación del divorcio entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, tampoco una frivolidad o un asunto menor.

Aquí hay implicaciones políticas, económicas y hasta religiosas. Aquí hay algo que si no hubiera sido tan grande, no hubiera sido lo más atacado por la oposición durante el sexenio pasado.

¿O qué, a usted ya se le olvidó el escándalo de la casa blanca, las parodias y hasta lo que se montó, para efectos ideológicos, en producciones como Ingobernable y El Señor de los Cielos?

Jugar a “esto no es importante” es jugar a la impunidad. Jugar a “esto es un chisme” es avalarlo, justificarlo, pedir que se repita. Y no, hablar del divorcio de estos dos personajes no es una falta de respeto y la razón es muy simple: esa unión jamás fue privada.

Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto fueron los primeros en hacerla pública, en utilizarla para incrementar su popularidad, para efectos electorales. Y hoy, que se están separando, no solo lo están haciendo igual, lo están haciendo peor.

Peña Nieto se deja ver con una modelo. Rivera la contesta en Instagram. Es como si estuvieran alardeando, como si se estuvieran contestando.

Aquí hay una mezcla bastante desagradable de arrogancia y de ardor que nos invita a pensar en cualquier cosa menos en la búsqueda del respeto o de la intimidad.

Si ellos, como dicen, están tan preocupados por el impacto de su divorcio en sus hijos, ¿para qué se exponen? ¿Para qué confirman notas en las redes sociales?

No es la primera vez que un ex presidente de México se divorcia, pero sí la primera en que un ex presidente de México se divorcia así, haciendo escándalo en las revistas del corazón, poniendo Instagram de por medio.

Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera obtuvieron una posición política gracias a su matrimonio. Si la obtuvieron a la mala, tiene que haber consecuencias.

Ahí se gastó un dinero del pueblo de México. Si se gastó a la mala, debe haber una reposición.

Alrededor de esta unión hubo hasta sacerdotes perseguidos. Si fueron perseguidos indebidamente, alguien tiene que pagar por eso.

Los matrimonios por interés no son nada nuevo, siguen existiendo y no trascienden.

Pero cuando los matrimonios por interés se dan para efectos electorales y administrativos en un contexto democrático como el nuestro, el tema se vuelve relevante.

¿Qué hubiera pasado con Enrique Peña Nieto si no se hubiera casado públicamente con la actriz que protagonizó la telenovela más influyente en los tiempos en que perfilaba su carrera política hacia Los Pinos?

¿Cuántas de las decisiones que Enrique Peña Nieto tomó durante su Presidencia no hubieran beneficiado a otros grupos si no hubiera estado casado con una estrella vinculada a algunas empresas muy específicas?

Todo esto, que suena tan superficial, impactó durísimo nuestra vida nacional. No es como con otros matrimonios, se hayan dado por interés, por amor o por cualquier otro pretexto.

Esta historia sí es relevante y se debe reflexionar porque se pudo haber tratado de una estrategia de manipulación, de intercambio de favores y de situaciones todavía peores sin precedente en la historia de México.

¿En verdad todo esto va a terminar solo con tres o cuatro memes? ¿Así de fácil?


@AlvaroCueva



alvaro.cueva@milenio.com



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