Para aprender de televisión hay que mirar Multimedios de la Ciudad de México. Ahí están todos los errores. Ahí están todos los aciertos.
De entrada, no hay manera de definir aquello. No es televisión nacional. Pero tampoco es televisión local.
Es una cosa híbrida rarísima, descentralizada, donde algunos contenidos se producen en las ciudades a las que se pretende atender. Y otros, en Monterrey.
Pocas cosas pueden ser más patéticas, por ejemplo, que ver a una “chica del clima” regia, ridículamente cosificada a las 5 de la mañana, opinando furiosa sobre la realidad chilanga sin siquiera poder pronunciar bien el nombre de las colonias.
Pero cuando Multimedios de la Ciudad de México produce para la Ciudad de México, desde la Ciudad de México, con talentos que viven en la Ciudad de México, ocurren verdaderas maravillas como “Las rapiditas”.
Amo ese programa que, obviamente, si se hiciera en Monterrey para la gente de Monterrey sería un fracaso. Con tres o cuatro vueltas de tuerca, “Las rapiditas” podría poner a temblar hasta a Televisa. Es una joya.
Estoy convencido de que Sergio Gómez-Villarreal es el talento más grande de todo Multimedios porque es el nuevo “showman” de las noticias de este país. ¡Brozo, ponte a temblar!
Todo esto es para decirle que me sale espuma por la boca mirando, en el espacio de “Las rapiditas”, una asquerosidad extrema titulada “Mediotiempo 2026” que si estuviéramos en cualquier otro contexto podría ser calificada como traición a la patria.
Se supone que es el gran programa especial de la fiesta futbolera del momento por parte de Multimedios Televisión. La verdad es que se trata de una muy lamentable equivocación.
Se lo voy a explicar con mucho amor, con mucho respeto, porque no hay nadie que defienda tanto y que entienda tanto la marca del canal 6.1 del Valle de México como yo.
¿En qué piensa usted cuando piensa en Multimedios? En barrio, servicio, diversión, humildad, empatía, buen humor y estridencia.
¡Y está bien! Pocas cosas pueden ser más gozosas que ver todas las mañanas a Ana Laura Alanís, a Liliana Sosa y a David Medrano moviendo las nalgas al ritmo de las cumbias mientras dan las noticias.
¡Así somos las chilangas y los chilangos! Multimedios de la Ciudad de México es lo máximo porque no tiene ningún problema de clase, de raza, de nada. ¡Son pueblo! ¡Gracias! ¡Las amo! ¡Los amo!
“Mediotiempo 2026” es exactamente todo lo contrario. Es elitismo, egoísmo, aburrimiento, mamonería, indiferencia, mal humor y pulcritud.
Es como si le hubieran dado un programa a Cayetana Álvarez de Toledo para civilizar a esa pobre raza inferior de televidentes que necesita ser conquistada para darle sentido a su miserable vida.
¿En qué momento se les ocurrió semejante contradicción? Es aberrante. ¡Una infamia! ¡No lo puedo creer! Tan bonito que era esa canal. Tan bien que iba. ¡No! ¡No! ¡No! ¡Y mil veces no!
“Mediotiempo 2026” es tan nefasto que en 60 minutos de transmisión no dice lo que dice “Ruta 2026” de Heraldo Televisión en tan sólo 60 segundos.
¡Y mire que Heraldo Televisión es una pulguita inexperta al lado de ese titán divino que es Multimedios!
En “La jugada del verano” y “Los protagonistas” deben estar ahogados de la risa. Si “Mediotiempo 2026” pretende competir, yo soy un neurocirujano ruso, albino y vegano.
Quisiera encontrar una manera linda de describir este insulto al espíritu popular de las audiencias de Multimedios pero no puedo.
¿Sabe usted quién es Laura Fernández? ¿Lo sabrán en Tepito? Usted me conoce. Yo no tengo nada en contra ni de las mujeres, ni de las personas maduras ni de los extranjeros.
Pero sí tengo mucho en contra de la gente que llega de otros lados con aires de superioridad, sin la más mínima intención de integrarse a la comunidad y con todos los problemas de comunicación intercultural del universo.
Laura Fernández es la conductora estrella de “Mediotiempo 2026” y es eso: una persona que llegó de otro lado con aires de superioridad, sin la más mínima intención de integrarse y con todos los problemas de comunicación intercultural del universo. ¡Es la gentrificación en persona!
Si el 6.1 fuera un canal de Valencia, ¡perfecto!, la celebraría. Pero es Multimedios. Venimos de Carlos Zúñiga Pérez y de Paola Barquet. Nos quitaron “Las rapiditas” para eso. ¡No se vale!
Y menos porque al lado de Laura están José Manuel Escobedo (un titán de la fuente deportiva) y Agustín Martínez (un cerebro privilegiado).
Laura casi, casi, que les truena los dedos al aire. Es inmamable. Punto.
Si no me cree, haga la prueba de la comunicación no verbal: ella no habla. Está dando cátedra.
Mientras lo hace, José Manuel, que es un santo, nomás se cruza de brazos. Y Agustín, que merece un premio a la estabilidad emocional, se rasca la barbilla supongo que para reprimir sus ganas de detener aquello y comenzar a golpearla.
Por si todo lo que le estoy diciendo no fuera un retroceso narrativo, es demasiado obvio que detrás de esta “inmensa” aportación está un productor como de “talk show” de Carmen Salinas.
Usted sabe: una entidad sin ética que le dice a uno: tú eres el malo. A otro: tú eres el bueno. Y al tercero: tú eres el tonto.
¡Y allá van todos a actuar una polémica que no existe mientras ese productor (o productora) pone música de película de terror de fondo como para hacer aquello todavía más chafa!
¡Qué tan falsas no serán esas discusiones que mientras esa gente se está “peleando” ni siquiera se voltea a ver! ¡Está mirando a la cámara! ¡Posando! ¡Como millones de años antes de que se inventaran las redes sociales! ¡Me muero! ¡Me muero! ¡Me muero!
¿Y el futbol? Pues quién sabe pero por ahí salen dos chicas agarrándose a cojinazos, unas notitas que ni lucen y una seccioncitas que no alcanzan a curar el pésimo sabor de boca de ese desfile de kilométricos “debates”.
Para aprender de televisión hay que mirar Multimedios de la Ciudad de México. Ahí están todos los errores. Ahí están todos los aciertos.
“Mediotiempo 2026” es un error. ¿O usted qué opina?