No sé usted, pero yo ya estoy más que puesto para ver este viernes a las 20:30 por Las Estrellas el final de “La herencia”, la telenovela número uno de México, y hay muchas cosas que tenemos que decir al respecto.
Primero, hay que felicitar al numerosísimo equipo de escritores que adaptaron esto porque no la tuvieron fácil.
“La herencia” es un “remake” del formato colombiano-estadounidense “Los herederos Del Monte” que, a su vez, era una adaptación de la telenovela chilena “Hijos del Monte”.
Estamos hablando del típico melodrama coral de principios de este siglo que es exactamente lo que hoy nadie quiere ni ver, ni hacer ni nada.
Por si esto no fuera suficiente, es la tradicional telenovela masculina de aquellos tiempos tipo “Machos”, “Hombres” y “Pasión de Gavilanes” que estuvieron muy de moda por razones ideológicas que en este 2022 se oponen a absolutamente todo lo que usted, millones de personas y yo estamos defendiendo.
Dicho en otras palabras, esto pintaba para ser una desgracia, el fracaso del año.
¡Qué talento el de estos más de nueve guionistas para transformar esta historia en una propuesta femenina, entrañable, popular, divertida, emocionante e ideal para las audiencias de Televisa!
¿A dónde les mando las flores? Es que, de veras, “La herencia”, en manos de cualquier otro equipo, hubiera sido retirada del aire a las dos semanas. ¡Felicidades!
¡Qué visión la de Juan Osorio que, además, al mismo tiempo que estuvo trabajando en esto, estaba produciendo “El último rey, el hijo del pueblo”!
Desde los tiempos de don Ernesto Alonso y de Valentín Pimstein que yo no veía a un maestro encargándose simultáneamente de dos proyectos estelares, mucho menos encargándose bien, dando excelentes resultados, triunfando.
Nada qué ver entre “La herencia” y la bioserie de Vicente Fernández, mucho menos entre “La herencia” y los éxitos recientes del señor Osorio como “¿Qué le pasa a mi familia?”, “Soltero con hijas” y “Mi marido tiene familia”.
Aquí hay un tema de reinvención, de crecimiento y de algo que también se tiene que poner sobre la mesa: el trabajo en equipo.
Qué grandes equipos ha sabido construir don Juan en cada una de sus producciones. En este caso muy específico, con Roy Nelson Rojas e Ignacio Ortiz Castillo, de productores asociados, hizo algo mucho muy bueno.
Michelle Renaud estuvo gloriosa. La carrera de Matías Novoa jamás volverá a ser la misma después de esto. ¿Y qué me dice de Daniel Elbittar?
Paulina Matos es ya ni actriz joven favorita. No la puedo admirar más. Aunque, claro, Elizabeth Álvarez se consagró y Tiaré Scanda lo volvió a hacer, volvió a regalarnos un personaje para la historia.
¿A quién más quiere que elogie? ¿A Gloria Aura, a Amaranta Ruiz o al inmenso Juan Carlos Barreto? El problema de tener un reparto tan numeroso es que no hay manera de escribir tanto nombre en una columna.
Mejor le voy a pedir un favor: reflexione sobre los personajes femeninos en este melodrama. Todos representan algo tan positivo y tan poderoso, que yo creo que por ahí va la fuerza de este fenómeno.
Luche con todas sus fuerzas por ver los últimos capítulos de “La herencia”. Le van a gustar. De veras que sí. Y nos vemos el viernes en el final. ¡Les aplaudo de pie!
alvaro.cueva@milenio.com