• Regístrate
Estás leyendo: "Game Of Thrones" y el público
Comparte esta noticia
Jueves , 25.04.2019 / 15:24 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

"Game Of Thrones" y el público

Álvaro Cueva

Publicidad
Publicidad

Al pueblo de Francia, con amor

La gente que ve tv en este país está acostumbrada a que la traten como estúpida. Adoro el fenómeno de Game Of Thrones, especialmente en México, una de sus plazas más importantes a escala mundial, porque es la más clara demostración de todo lo contrario.

El éxito de Game Of Thrones en los cinco continentes, y muy específicamente aquí, confirma que las personas que miran la televisión son inteligentes, abiertas, participativas e insaciables. Si no fuera así, explíqueme por favor cómo es posible que tantísimos hombres y mujeres sean capaces de aprenderse una dinámica tan compleja como la que se expone en esta serie. Pero no solo eso, que sean capaces de aprenderse semejante cantidad de reinos, de personajes y de encontrar todo eso emocionante, atractivo y divertido a un ritmo que muchas veces sobresale por su lentitud.

Mentira que las audiencias de la tv actual sean conservadoras, que se asusten cuando miran sangre o que se escandalicen cuando se abordan temas como el incesto. Y esto incluye a las personas más humildes de México, porque ¡qué cree!, Game Of Thrones es líder de ventas pirata. Qué vergüenza que mientras muchos de nuestros productores piensan que somos entidades pasivas, esta producción de HBO demuestre que lo que más nos gusta es participar, compartir, debatir, inventar chistes y, por supuesto, elaborar teorías.

¿O qué, acaso usted no vio lo que miles de personas subieron de manera espontánea a las redes sociales el domingo pasado antes, durante y después de la transmisión del primer capítulo de la última temporada de esta obra maestra? ¡Pero sabe qué fue lo más bonito! Que si uno investigaba las cuentas, veía que eran de gente de verdad, de gente de toda la nación, de gente de todos los estratos sociales. Lo mejor de Game Of Thrones no es Game Of Thrones, es su público, porque en él están las claves de la verdadera sociedad actual, de la verdadera humanidad hoy. Esa que no se rinde, esa que no se conforma, esa que siempre quiere más, más y más.

Se ha dicho mucho de Game Of Thrones y de sus contenidos, de sus valores, de su particular manera de reconocer a los oprimidos como las mujeres, los niños, los enanos y los homosexuales. Hay hasta libros que asocian esta emisión con las más doctas corrientes filosóficas, históricas y económicas, pero ahora que va a terminar hay que hablar de sus audiencias, de la manera como esas propuestas editoriales las marcaron.

De lo contrario, estaremos perdiendo el tiempo ante una vil saga comercial de alto presupuesto como hay muchas en el mercado cinematográfico o de una muy espectacular telenovela donde todo se resuelve en el último minuto con besos, premios, castigos y revelaciones familiares.

Y no, señor. No, señora. Game Of Thrones llegó a donde no había llegado nadie por sus espectadores, por la manera tan sintomática como esos millones de fanáticos encontraron en sus capítulos lo que antes las multitudes solo encontraban en textos como La Biblia. Luche por ver los últimos capítulos de Game Of Thrones en HBO y por reflexionar sobre lo que sucede aquí con el público. Es importante. Es lo mejor. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.