El nombre es horrible, pero le juro que es una de las mejores autobiografías del mundo del espectáculo. Me refiero a “Sueños de un pseudoactor” de Freddy Ortega.
Dividamos esto en dos: el libro y Freddy. Independientemente de que usted sepa o no sepa de Los Mascabrothers, de que los ame o de que los odie, este señor es un gran escritor.
Freddy no sólo domina el idioma: escribe en comedia. ¿Cuándo fue la última vez que usted leyó un libro cómico? ¿Cuándo fue la última vez que se rio leyendo una novela?
Pero espérese, se pone mejor. El señor Ortega es tan bueno escribiendo que redacta para todas y para todos.
No importa si usted jamás ha tocado un libro o si tiene doctorado en letras hispánicas, lo va a entender. Lo va a adorar.
Estructuralmente es como un musical: cierra repasando todo lo que fue creando para despertar cualquier cantidad de emociones en el lector. ¡Y el epílogo es una gloria!
¿Por qué? Porque no sólo se queda a nivel texto. Remata apelando a la parte fotográfica que, por cierto, es muy rica, muy juguetona y muy diferente a la de cualquier texto de este tipo.
Usted y yo lo sabemos: la literatura del yo es lo de hoy, pero Fredy Ortega la lleva más allá. La convierte en literatura del nosotros: todos somos Los Mascabrothers. Todos somos Freddy Ortega.
Por último, le diré que “Sueños de un pseudoactor” tiene algo fabuloso: no es ni un currículum novelado ni un acto de vanidad. Son anécdotas, chistes, denuncias, chistes, chismes, chistes, confesiones y chistes.
Lo tiene todo. Desde eso que ama la prensa del corazón hasta momentos de alta justicia poética, ovnis y fantasmas.
No sé cómo le vaya a pasar a usted pero yo me quedé sin dormir leyéndolo. Me atrapó como pocas veces me pasa con esta clase de materiales.
Es una obligación para todos los que amamos los libros y está perfectamente bien editado por la casa Multilibros. ¡Felicidades!
Hablemos ahora de Freddy. Le voy a decir la verdad: jamás imaginé que este exitosísimo actor hubiera batallado tanto para llegar hasta donde está.
Siempre lo vi como un triunfador, como alguien que lo tenía todo. ¡Qué gran sorpresa conocer su vida! ¡Conocerla bien!
Obviamente no le voy a vender trama para no arruinarle la experiencia pero es alucinante todo lo que le pasó, cómo se fue colando en la industria del entretenimiento y todos los rechazos que padeció.
Si usted viene de abajo, si usted piensa que se la está pasando mal, si usted padece lo que ahora llaman “el síndrome del impostor” o si simplemente está buscando inspiración, Freddy Ortega llegó para quedarse.
Y lo más grandioso es que en lugar de llorar, usted se la va a pasar riendo.
Lo único que me asusta es que, entre broma y broma, este genio de la comedia pone sobre la mesa cosas mucho muy fuertes e insinúa tres o cuatro nombres de personas que yo no sé si van a poder dormir bien después de que lean esta biografía.
Freddy es ya mi héroe porque, usted no está para saberlo ni yo para contarlo, pero más de una de sus anécdotas, como la del circo, yo también la viví.
Y eso crea una suerte de comunidad. Me hace sentir, como lector, que no estoy solo, que no fui el único. ¡Me encantó!
Luche con todas sus fuerzas por conseguir y leer ya, ya, pero ya “Sueños de un pseudoactor” de Freddy Ortega en editorial Multilibros. Le va a gustar. De veras que sí.