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'El juicio': me arrepiento

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Decepcionado es poco. Me arrepiento de haber tirado ocho horas de mi vida mirando “El juicio” de Prime Video.

Yo pensé que iba a ver un drama legal. ¿Sabe usted lo genial que sería ver un drama legal como los gringos, pero en México, en el México de hoy?

Pero no, esta gente nos volvió a vender la idea de que aquí siempre es mejor delinquir, de que si te pones del lado de la ley te va a ir mal.

De esto, a matar el tiempo viendo una narcoserie, prefiero una narcoserie. Al menos ahí hay balazos.

No, pero espérese. Se pone peor: “El juicio” justifica la misoginia. Es una oda al patriarcado. No quepo en mí de la aberración ideológica que me tuve que chutar en mi dispositivo.

¿Quién la autorizó? ¿Por qué?

Daniel Krauze, el guionista, siempre ha escrito cosas increíbles. Desde sus libros como “Fallas de origen” hasta sus series como “Un extraño enemigo”.

Y Jorge Michel Grau, el director, es un genio. Lo que hizo con “Cada minuto cuenta” es de una sensibilidad exquisita. No lo puedo admirar más.

Por eso me afecta tanto lo que está pasando aquí con Eugenio Derbez. Él es el Mario Moreno “Cantinflas” de nuestra generación. Tiene una vocación social indiscutible. Acuérdese de “Radical”.

Bueno, aquí en “El juicio” se le nota el peso de tener que cargar con toda la serie sobre sus hombros. ¡No se vale!

No es un problema de ego. Es un problemón de enfoque.

Pero vámonos por partes para que me entienda.

En México tenemos serios conflictos con los contenidos legales porque, por muchas razones históricas, jurídicas y sociales, siempre hemos estado del lado de los bandidos.

Hoy, como nunca, es necesario producir y consumir dramas legales, contar nuestras historias de éxito con la ley.

¿Por qué? Porque a fuerza de idealizar tanto a los asesinos, violadores, secuestradores, narcotraficantes, ladrones y tratantes de personas, ahora resulta que queremos ser como ellos.

“El juicio” era una oportunidad de oro para decirle al pueblo de México: cree en la justicia, acércate a tus instituciones, denuncia. Pero no.

Lo que esta producción de Amazon MGM Studios nos dice es: pásate la justicia por “el arco del triunfo”, arregla todo en lo oscurito y calla.

¿Así o más enfermo? Sí, más enfermo:

En teoría ésta es la serie de una chica pobre de Puebla a la que un chico rico le hace algo muy feo. Una historia femenina, juvenil y de clase. Exactamente lo que México necesitaba contar.

En la práctica, es la historia de un hombre blanco, adulto, dueño de una flotilla de ubers, que le va excelente con las mujeres y que hasta tiene contactos en los medios de comunicación.

¡El foco se invirtió! Lo que era el grito de una joven desamparada se convirtió en el drama de un empresario.

Da coraje porque, si alguien se la está pasando mal, son las mujeres. Porque, si alguien necesita orientación, son los jóvenes. Porque, si alguien se puede sentir ofendido ante esto, son los pobres. ¡Todo mal!

Pero para darse cuenta hay que ver los ocho capítulos completos porque el uno, como siempre en el mundo del “streaming”, es nomás para apantallar a los ejecutivos de las plataformas.

“El juicio” no daba para una serie de ocho episodios de una hora. Pudo haber sido un programa unitario de televisión abierta y ya.

Como que a alguien se le hizo fácil decir: alárguenlo. Y el resultado es una desgracia porque aquello está lleno de errores.

No es lo mismo trabajar una historia complicada que poner en pantalla una historia con inconsistencias.

No es lo mismo diseñar personajes complejos que crear personajes contradictorios.

No es lo mismo sacarle la vuelta al melodrama que caer en los lugares comunes de la arrogancia.

¿Me creería si le dijera que esta propuesta está llena de falsos suspensos? Como telenovela de 1989.

Pero peor tantito porque una telenovela es una telenovela. Se vale. Aquí hay falsos suspensos dramáticos y hasta falsos suspensos legales. ¡Legales! ¡Me muero!

Y ni hablemos de las actuaciones porque entonces sí nos vamos a enojar.

Eugenio Derbez no está dirigido y eso es muy sabroso en comedia, pero no en drama. Mucho menos en drama legal.

Hay secuencias que están puestas nomás para su lucimiento personal, como su “monólogo”de llanto en silencio en uno de los capítulos finales.

“El juicio” es tan mala, tan mala, pero tan mala, que los papás lloran más que los hijos.

Me da mucha pena por figuras como Luisa Huertas, Ximena Ayala y Humberto Busto, pero no les dieron elementos para crecer, para crear, para lucirse.

Todo era para Derbez, a quien seguramente todas estas empresas que se la pasan dando premios que no son premios le regalarán mil y una estatuillas para hacer más negocios.

La verdadera revelación de esta serie es Karla Gaytán (“El amor invencible”). ¡Qué tamaño de actriz! A esa niña, si se logra, le espera un futuro espectacular.

Mire: hay que seguir haciendo esto. ¡Urge! Más drama legal y menos “True Crime”. Más justicia y menos delito. Aunque se trate de historias inspiradas en hechos reales.

Poder suave es poder suave y aquí lo ejercieron mal. ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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