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Lunes , 25.03.2019 / 16:36 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Crítica al estreno de ‘En tierras salvajes’

Álvaro Cueva

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La gran noticia en materia de televisión del día de hoy es el estreno, a las 19:30 horas, de En tierras salvajes por Las Estrellas.

¿Cuál es la nota? La transformación de Salvador Mejía, creador de magníficas telenovelas como Esmeralda, La madrastra y Fuego en la sangre, en productor de series.

Y es que En tierras salvajes, a diferencia de Enamorándome de Ramón, no es una telenovela, es ese tipo de televisión tan extraño que se ha puesto de moda en los últimos años y al que en América Latina hemos estado llamando así, serie.

Obviamente En tierras salvajes no es Game of Thrones o The Walking Dead, pero sí es como El señor de los cielos, El sexo débil y El hotel de los secretos.

De hecho, sus autores originales son Ramón Campos y Gema R. Neira, los mismos de algunas de las más espectaculares series españolas de los últimos años como Gran Hotel y Velvet.

Estamos de acuerdo en que ni Gran Hotel ni Velvet son como Dr. House o como Chicago Justice, ¿verdad?

Van más hacia Grey’s Anatomy, hacia Desperate Housewives. Van más hacia la telenovela sin ser una telenovela.

Bueno, esto es lo que Salvador Mejía nos va a ofrecer a partir de hoy y sí representa algo muy grande para Televisa.

¿Qué? Atender las sugerencias del público. ¿Acaso la gente no se la ha pasado quejándose de las tradicionales telenovelas mexicanas?

Bueno, aquí está la respuesta. No se vale que quienes tanto insistieron en un cambio ahora se bajen del barco o que no vayan a ver lo que Las Estrellas les va a presentar. ¡Pues entonces a qué estamos jugando!

¿Pero qué es En tierras salvajes? ¿De qué trata? ¿Para quién es? ¿Quiénes salen? ¿Por qué habría que verla?

En tierras salvajes es un esfuerzo extraordinario de escritores como Liliana Abud (Amarte es mi pecado), de directores como Jesús Nájera Saro (Amor bravío) y de actores como César Évora (Mariana de la noche) por hacer una televisión abierta privada nacional diferente.

Están manejando otro tono, otro ritmo, otra complejidad en la definición de los personajes, otro grado de erotismo.

Es un cambio que merece toda nuestra admiración porque, aunque usted no lo crea, parte de los mismos recursos de siempre.

Ninguno de ellos está ganando más o está trabajando bajo menos presión en esta transición de la telenovela a la serie.

Al contrario, están dando el doble o el triple por lo mismo y a veces hasta por menos, y eso no es común ni en esta industria ni en la de ninguna otra parte del mundo. ¡Mis respetos!

En tierras salvajes, por lo que entendí mirando, al igual que muchos otros periodistas, su primer capítulo, narra la historia de tres hermanos que viven en un aserradero y que terminarán disputándose el amor de una misma mujer.

Es testosterona pura, la serie que dejará con la boca abierta a millones de personas porque cada uno de estos señores tiene lo suyo en lo físico, lo emocional y lo sexual.

En tierras salvajes es un producto como de despedida de soltera, para gente que se quiere divertir con situaciones mucho más picantes, coquetas, carne por aquí, carne por allá.

Es un show ciento por ciento para el lucimiento de los galanes pero, al mismo tiempo, con elementos que no dejan de ser atractivos a nivel fondo y forma.

No sé qué vaya a pensar usted pero a mí me gustan mucho las mujeres de este proyecto porque en lugar de ser la virgencitas de toda la vida, son chavas y señoras dueñas de su vida que saben lo que quieren, que gozan de su sexualidad y que no le tienen miedo a nada.

Pero, ojo, y esto es lo mejor de todo, jamás dejan de ser admirables.

No le voy a vender trama pero, por ejemplo, la protagonista remata el episodio de hoy con un gesto de bondad insólito en la industria de las telenovelas.

Tiene que verlo, relacionándolo con la primera escena, para que se dé cuenta del mujerón del que le estoy hablando.

Como seguramente usted ya sabe, aquí sale media Televisa y media Tv Azteca: Claudia Álvarez, Cristian de la Fuente, Diego Olivera, Horacio Pancheri, Lisardo, Martha Julia.

Todos son estupendos, pero Daniela Romo se lleva la serie.

Más allá de que la señora trae un diseño de imagen espectacularmente original y distinto a cualquier otra cosa, maneja un tono sublime.

Escena donde la ponen, escena en donde obliga a los demás a sobresalir de otra manera. Se lo juro.

En resumen, aquí va a pasar algo. ¿Qué? Lo que usted decida.

Usted es el mejor crítico, usted manda, pero antes de levantar la mano le recuerdo que esto es una revolución para la programación vespertina de Las Estrellas porque usted lo pidió.

Así que, asumiendo las diferencias, entiéndala y gócela como solo se entienden y se gozan muchas de las mejores series latinoamericanas de los últimos años como La candidata, Rosario Tijeras y Mujeres de negro. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com

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