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Martes , 23.04.2019 / 13:24 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

¡Adiós, Game Of Thrones!

Álvaro Cueva

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Más allá de lo que sucedió en el capítulo de anoche, el hecho de que ya se esté transmitiendo la última temporada de Game of Thrones es algo muy importante. ¿Por qué? Porque con esta emisión no solo se está yendo una serie, se está yendo una era.

Game of Thrones es la última serie de televisión que verán sus ojos. Las cosas nunca volverán a ser lo mismo. Nunca. ¿O qué, a usted ya se le olvidó cómo fue que comenzó este fenómeno?

Esta obra maestra de David Benioff y D. B. Weiss nació en un contexto completamente distinto al de ahora. Estamos hablando de una época donde lo hábitos y costumbres eran otros. De un momento en donde la gente veía series tradicionales. Eran series diseñadas para durar una temporada de verdad, para que el público tuviera la oportunidad de digerirlas a un ritmo de un capítulo por semana.

Game of Thrones salió al mercado cuando HBO era la cúspide de la televisión premium, cuando era una marca líder, cuando los cables y las antenas directas al hogar eran lo máximo. Por si esto fuera poco, Game of Thrones apareció cuando los grandes empresarios de la industria estaban dispuestos a invertir presupuestos millonarios para llamar la atención de las audiencias. Y lo hacían porque sabían que los iban a recuperar, porque entendían las reglas de este negocio que cada vez le metía más sustos al cine.

A lo mejor usted ya no se acuerda, pero Game of Thrones fue un escándalo que se metió en muchos problemas por sus sanguinarias escenas, por su erotismo, por su lentitud y porque los amantes de los libros en que estaba inspirada no dejaban de quejar. George R.R. Martin, autor de las novelas, tuvo que salir a defender la serie, y fue solo así que los ataques se detuvieron. Cuando surgió Game of Thrones no teníamos la rabia que tenemos ahora en las redes sociales. La gente todavía estaba dispuesta a escuchar, a recibir, a entender. Por eso hoy, cuando sale un capítulo de Game of Thrones, el mundo entero se paraliza a la misma hora y en el mismo canal.

Game of Thrones todavía se transmite, obliga a hombres y mujeres de todo el planeta a sentarse frente a su pantalla favorita, a ver la televisión como se veía en el pasado. Nada volverá a ser lo mismo, a escala global, cuando se acabe esta serie.

Ahora la gente tiene otros hábitos y costumbres, las series son como películas largas diseñadas para consumirse, olvidarse y sustituirse en poco tiempo. HBO es una marca más, los sistemas de distribución de contenidos en línea como Netflix son los que marcan las pautas y nadie se asusta con ningún contenido. ¿Y qué me dice de la parte de los presupuestos? Ya ningún empresario está dispuesto a gastar esas cantidades, porque ya no hay manera de recuperarlas.

Esto no es cine y ya dejó de competir con los niveles de espectacularidad que estamos viendo en este 2019 en sagas como las de Star Wars y Marvel. Ahora a la gente no le gusta nada, las redes sociales son la meca de la insatisfacción, del odio. Nadie escucha. Nadie acepta. Es imposible que aparezca otro Game of Thrones en un mundo así. En resumen, hoy que puede, goce de la última temporada de este título por HBO. Algo me dice que cuando se vaya lo vamos a extrañar. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com

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