En los intensos días de mitad de campaña en 2018 tuve oportunidad de intercambiar impresiones de manera informal, un par de veces, con uno de los candidatos presidenciales. En el primer encuentro fue específico en trazar su hoja de ruta y sus posibilidades. En el segundo, vaya sorpresa, no dejaba de hablar de las habilidades de su contrincante Andrés Manuel López Obrador, de la astucia que exhibía ante cada embate de sus rivales, de su ingenio para responder a las fantasías de lazos con Rusia.
Fuera de filias y fobias a la persona, había, hay un reconocimiento explícito a las dotes de zoon politikón del fundador de Morena, no en el concepto clásico de Aristóteles, que hablaba de un “ser social”, de la unidad indisoluble entre “hombre” y “polis”, sino como su derivación en “animal político”. El candidato de la charla destacaba de AMLO el uso exagerado del lenguaje coloquial, la repetición de acusaciones y sobrenombres, la repartición de culpas a todo adversario y la franja indispensable: o estás conmigo o con el enemigo.
Algunas de esas “virtudes”, para decirlo en términos de Maquiavelo, no han cambiado con la transformación de líder opositor a gobernante. Otras habilidades simplemente desaparecieron para dar lugar a las más primitivas conductas de poder. Una es su conferencia mañanera, que ha pasado de funcionar como el espacio informativo que prometía ser a una función, un sketch, un stand up en el que de forma deliberada se ha inoculado a no periodistas (youtuberos, influencers, morenistas) para contener las preguntas incómodas, llenar de elogios al príncipe y distribuir insultos a los reporteros.
Otro punto sobre el que se ha llamado la atención antes en este espacio es la perenne actitud de opositor, cuando ya es gobernante, y una estampa es el masivo al que convoca este sábado en Tijuana para buscar con una muchedumbre lo que no se atreve a ir a decir a Davos o a Japón. Ahora, es cierto que los mítines son su fuerte, es lo que sabe hacer, es lo que ha perfeccionado en 30 años. Virgilio lo puso así en la Eneida: “El momento grave y la novedad del reino me obligan a usar tales medios y a defender mis confines”. Ya veremos que efecto tiene el acto en la estrategia electoral de Donald Trump, que es lo que está en juego allá.
@acvilleda