Cultura

Vargas Llosa y Fujimori

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Con su filo habitual, sin menoscabo del gesto amistoso paralelo, Octavio Paz recomendó a Mario Vargas Llosa desistir de su intento de participar como candidato en la elección presidencial de Perú en 1990, con el argumento de que el mundo iba a perder a un gran escritor y a ganar a un mal político. Uno de los principales motivos que movía al autor de La ciudad y los perros era su temor ante la amenaza que se cernía con la irrupción de un líder carismático, de origen japonés, que despertó el entusiasmo de las masas con una agenda de ultraderecha: Alberto Fujimori.

Creo que fue Enrique Krauze quien recordó en un artículo la anécdota de cómo los estrategas de campaña de Vargas Llosa lo obligaban a tener actitudes, gestos y expresiones ajenas a él, como pasó en México cuando quisieron amenizar a Cuauhtémoc Cárdenas, poniéndolo a reír ante las cámaras y a contar chistes en los debates, resultando un desastre todo. El peruano relata su experiencia política en el libro de memorias El pez en el agua (Seix Barral, 1993) y después su hijo recupera alguna de las barbaridades que dijo en aquellos días de proselitismo en el volumen Manual del perfecto idiota latinoamericano.

Decepcionado, Vargas Llosa retomó su carrera literaria, se nacionalizó español, escribió otra obra cumbre, La fiesta del Chivo (Alfaguara, 2000), sobre la dictadura de Leonidas Trujillo en República Dominicana (y más adelante otra, Tiempos recios, Alfaguara, 2017, sobre el golpe de Estado en Guatemala en 1952), y ganó el Premio Nobel de Literatura en 2010. Poco antes de su muerte entró como miembro de la Academia Francesa de la Lengua.

Paz tenía razón. Pero Vargas Llosa también. Fujimori resultó un déspota que gobernó Perú con mano de hierro durante una década y con un aliado indiscutible, pero impresentable, en aquella dictadura engendrada desde la democracia: Vladimiro Montesinos. Ese segundo de a bordo, mano derecha, era una especie de lo que fueron Joseph Fouché para Napoleón Bonaparte o Joseph Goebbels para Adolf Hitler. Uno de los episodios más recordados es la captura de Abimael Guzmán, alias Presidente Gonzalo, líder de Sendero Luminoso, a quien exhibieron con un traje de reo a rayas en una jaula.

Hoy Keiko Fujimori está al mando en Perú.


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Alfredo Campos Villeda
  • Alfredo Campos Villeda
  • Director de @Milenio Diario. Autor de #Fusilerías y de los libros #SeptiembreLetal y #VariantesdelCrepúsculo. Lector en cuatro lenguas. / Escribe todos los viernes su columna Fusilerías
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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