Prepararon el terreno con la divulgación de la portada del libro con un título atractivo, El rey del ca$h, firmado por Elena Chávez, quien para más detalles fue esposa de uno de los personajes principales de la historia, César Yáñez, cercano colaborador de AMLO. Después aderezaron esa primera filtración con la especie ingenua de que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, ya preparaba la compra masiva del producto editado por Grijalbo, como en tiempos de José López Portillo.
Con antecedentes de labor reporteril en Excélsior, unomásuno y Ovaciones, el lector promedio de libros espera un trabajo que cumpla con el oficio: documentación, pruebas, investigación, entrevistas, datos, información obtenida por transparencia, novedades, noticias. Pero no. La anécdota, la memoria, el chisme, el recorte de periódico, la intriga y la consulta a tres consumados opositores del Presidente, otrora aliados, tejen las 279 páginas.
Si ya el prólogo es una advertencia de lo que viene, la autora no tarda en exhibirse: su primera cita es una columna de Raymundo Riva Palacio y cuando no han transcurrido ni tres capítulos ya se ha metido dos veces en sábanas ajenas, en las de López Obrador y en las de Marcelo Ebrard, como si de Ventaneando se tratara. Contra el hoy canciller es especialmente filosa, sin pruebas, y de paso tunde a Mario Delgado con severidad.
Con Claudia Sheinbaum es menos dura, aunque la acusa de “traición” contra Carlos Ímaz, mientras que dedica varias páginas a Beatriz Gutiérrez Müller en situaciones que de tan aventuradas no vale la pena repetirlas. Otros pasajes solo resumen temas conocidos, sin valor noticioso por carecer de novedad, como el plantón de Reforma, el caso Tláhuac, el News Divine, los videoescándalos...
En un libro con esta temática, escrito por una periodista, no basta con ser verosímil. Eso es para las películas y para las novelas. Sin pruebas, sin más documentos que unas copias de algunas declaraciones patrimoniales, con apenas tres insustanciales charlas reproducidas, el producto no pasa de ser una chinampina de la que nadie hablará ya la próxima semana. Otro ridículo de la oposición.
Alfredo Campos Villeda@acvilleda