Ya se presentaron los trazos de la reforma electoral, cuya iniciativa se presentaría la siguiente semana en el Congreso de la Unión, para de ahí arrancar su proceso de análisis, discusión y aprobación.
Los principales cambios planteados en la reforma son, mantenerla integración de la cámara de diputados, manteniendo las 300 diputaciones por mayoría relativa (1 por distrito), modificando la integración de la representación proporcional, otorgándose97 a la primera minoría (es decir, para el segundo lugar), y 95 por votación directa por circunscripción, cuya lista elaboraría cada partido político, siendo ocho diputaciones para personas residentes en el extranjero (el reto está en la conformación del padrón electoral, para determinar cuántas personas residentes en el extranjero hay y en qué lugares, como se elegirían, así como la forma en que estarían ejerciendo el cargo de representación popular).
En el caso del Senado, se suprime la representación proporcional y solamente se integraría por 96 senadurías, correspondiendo 3 a cada entidad federativa.
Otro punto es la reducción del gasto electoral, el cual implicaría reducir los gastos de operación en un 25% de los organismos e instituciones electorales y de los partidos. Aquí se debe poner mucha atención para garantizar, que los organismos electorales cuenten con los recursos para la operatividad, que garantice el ejercicio de derechos políticos, lo cierto es que fue un buen acierto mantener los organismos electorales locales, ya que la democracia se construye desde lo local.
De ello se desprende en la propuesta, de compactar la integración de los cabildos, es decir, reducir el número de regidurías. En este punto, sería importante, que dichos cargos fueran electos a través de distritos electorales municipales, y no por planilla.
Por ello destaco lo relacionado al punto de la democracia participativa, porque estoy convencido de la importancia de democratizar el municipio y por ello la propuesta de ampliar la democracia participativa a los estados y municipios, utilizando las tecnologías como el voto electrónico en ejercicios locales, como referéndum, plebiscito, consulta popular y revocación de mandato, puede favorecer la participación ciudadana (aunado a la elección directa de las regidurías).
Un tema no menor es fortalecer la fiscalización, para lo cual será determinante el prohibir las aportaciones en efectivo a los partidos políticos para que todo ingreso y egresos queden registrados. Aquí será fundamental que en la legislación Secundaria se endurezcan los castigos para quienes no comprueben los ingresos y los egresos, lo que no solamente afecta la transparencia, sino la equidad en la contienda.
Uno de los temas que quedó pendiente en la presentación reciente, fue lo relacionado a la elección del poder judicial, el cual se mantiene de manera concurrente para el 2027, salvo lo que puede indicarse una vez que se presente formalmente la iniciativa.