Si bien en Hidalgo, en la última elección, tuvimos una participación electoral del 64 %, lo que nos colocó por encima del promedio nacional, lo cierto es que debemos multiplicar los esfuerzos rumbo a las elecciones de 2027.
Para ello, se debe considerar que el reto no es solo incrementar la participación, sino reducir brechas territoriales, etarias y de género.
En este sentido, debemos construir con la información disponible, sobre todo tomando como referencia los datos de la Plataforma de Conteos Censales de Participación Ciudadana 2009-2024 del INE, a fin de realizar un análisis municipal del comportamiento electoral, ya que, para fines de política pública electoral, el municipio puede funcionar como unidad mínima de intervención.
Lo anterior resulta relevante, sobre todo, porque hay sectores de la población cuya participación no es continua, lo que implica avanzar hacia la construcción de hábitos de participación después de la primera elección.
También debemos entender que los datos cuantitativos que pueden arrojar estudios como los Conteos Censales de Participación Ciudadana del INE no explican por sí mismos las causas de la abstención ni los factores que promueven la participación; para ello se requieren estudios cualitativos complementarios.
Por ello, debe fortalecerse la importancia de la participación electoral como eje central para el funcionamiento de las democracias, pues el voto es la herramienta fundamental con la que cuenta la ciudadanía para expresar sus preferencias e intereses, así como para ejercer control sobre el funcionamiento del gobierno.
Algunos factores que deben considerarse para promover la participación ciudadana son: la edad, ya que las personas adultas y adultas mayores votan más; la escolaridad, pues una mayor educación suele asociarse con una mayor participación reportada; las redes comunitarias, dado que participar en organizaciones aumenta la asistencia a las urnas; los recursos cívicos, como el tiempo, el dinero y los conocimientos, que reducen barreras para votar; la confianza, porque creer que el voto es secreto eleva la probabilidad de participar; la identificación política, ya que quienes simpatizan con un partido tienden a votar más; así como la participación en organizaciones sociales y el involucramiento en actividades políticas, que refuerzan la participación electoral.
Por ello, es importante recordar que la participación electoral es una responsabilidad compartida entre autoridades, instituciones, partidos y ciudadanía, y que se promueve mediante educación cívica, información, confianza institucional y estrategias dirigidas a los sectores con menor participación.