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Diagnóstico y tratamiento

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  • Alejandro Maldonado

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A los 21 años, Becky Jones recibió un diagnóstico devastador: le informaron que tenía un tumor cerebral terminal y que le quedaban pocos meses de vida. Se sometió a quimioterapias durante 11 años. Los tratamientos la enfermaban con frecuencia, su carrera profesional se truncó y dejó de participar en innumerables eventos familiares. Una y otra vez le dijeron que, sin quimioterapia, moriría.

Lo que ocurrió el año pasado fue impactante: tras nuevas revisiones médicas, le informaron que nunca tuvo cáncer. Todo se debía a una inflamación cerebral que pudo haberse tratado con esteroides. “He pasado por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta, sin motivo alguno. Básicamente, me ha arruinado la vida”, lamentó Becky.

Un diagnóstico equivocado puede cambiar una vida. Pero ¿qué ocurre cuando, ante nuestros problemas, aceptamos tratamientos que parecen ofrecer una solución y terminan agravándolo todo? Cuando enfrentamos adversidad, problemas económicos, familiares, laborales o emocionales, podemos buscar respuestas en cualquier parte. Basta ver los programas de brujos, adivinos, lectores de cartas o “seres de luz” que, a cambio de dinero, prometen curarlo y solucionarlo todo.

Hace más de tres décadas, yo también buscaba una respuesta. Aunque laboralmente tenía estabilidad, mi vida personal era un desastre. Había buscado en la religión, libros de superación personal y filosofías orientales, pero por dentro seguía viviendo en caos. Un día, un doctor me compartió un versículo: “Huye el impío sin que nadie lo persiga” (Proverbios 28:1). Me reconocí en esas palabras. Con paciencia me explicó que mi problema era el pecado y que la única solución era Jesucristo. Días después le pedí a Jesús que me perdonara, entrara en mi corazón y cambiara mi vida. Por su inmerecida gracia, lo hizo.

No sé cuál es tu diagnóstico hoy, pero sí sé quién puede transformar tu vida aquí y por la eternidad. Jesucristo no miente, traiciona ni abandona. Él vino a buscarte, rescatarte y darte un nuevo comienzo. En la cruz tomó tu lugar y cargó con tu pecado. Habla con Él ahora mismo, ábrele tu corazón y entrégale tu vida. Te sorprenderá lo que hará por ti: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33:3


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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