Para la elección del 2027, será determinante la forma en cómo decidan jugar los partidos políticos.
Algunos buscarán competir en solitario y otros a través de una alianza electoral, ya sea para ganar o bien, sólo para no desaparecer.
En Puebla, los dirigentes partidistas hacen cuentas y calculan cuánto valen realmente sin el apellido de otro partido al lado.
Y algunos empiezan a descubrir que valen bastante menos de lo que presumían.
Movimiento Ciudadano es la única fuerza que tiene claro sobre seguir caminando sólo, como desde hace mucho tiempo, aun cuando eso implique crecer más despacio, porque buena parte de su plusvalía política está precisamente en venderse como una alternativa frente a partidos desgastados.
No lo descartan a mediano plazo, especialmente para el 2030, sin embargo, primero quieren saber qué arrojan las urnas del siguiente año.
Fedrha Suriano parece tener tomada la decisión de ir sin alianza. Más vale solos que mal acompañados.
En Morena ocurre exactamente lo contrario.
Ahí la alianza sigue siendo negocio, particularmente para el Partido Verde. Jaime Natale no tiene demasiados incentivos para abandonar una fórmula que le ha resultado rentable. Mientras Morena conserve su capacidad de arrastre, no hay necesidad de bajarse de la ola.
El problema empieza con el PT. El partido encabezado Liz Sánchez analiza competir solo en un número importante de municipios y distritos y reservar la alianza con Morena para aquellas posiciones donde resulte conveniente.
El PT necesita descubrir cuánto pesa realmente, además de aprovechar las candidaturas que Morena no podrá entregar, donde el partido quiere convertirse en refugio, porque los rechazados también tienen votos.
Pero la alianza políticamente más interesante podría cocinarse del otro lado, es decir, entre el PAN y el PRI.
El partido de Xitlalic Ceja tendría razones de sobra para buscarla, pues sería su su salvavidas para alcanzar la votación necesaria y conservar el registro.
Para Acción Nacional la ecuación es bastante menos atractiva y Mario Riestra lo sabe.
Pero esa decisión probablemente no se tome en Puebla sino en la capital del país.
Para PRI, PSI, Fuerza por México y el recién creado Somos, la discusión tiene que ver con la supervivencia.
Competir solos significa enfrentarse al 3% que separa a un partido político de conservar el registro o perderlo.