Política

El cablebús y los argumentos desinflados

Cuando la izquierda era oposición (primero bajo las siglas del PRD, después bajo las de Morena) su cómodo papel era el de cuestionar, exhibir e incomodar.

Cada proyecto impulsado por el PRI o el PAN encontraba resistencia, sobre todo si generaba ruido social. Era su naturaleza y al mismo tiempo, su bandera.

Hoy, los papeles están invertidos y el guion, curiosamente, es el mismo.

Ahora que la llamada cuarta transformación gobierna, son el PAN y los restos del PRI quienes ocupan ese lugar de la crítica, el de la sospecha y la resistencia. Pero no es pecado, de hecho es el funcionamiento básico de una democracia.

El problema es cuando la crítica se queda sin sustento. El caso del cablebús en Puebla lo retrata con claridad.

Primero, el argumento ambiental. Todo surgió porque en una primera estimación, hecha por el secretario de Infraestructura, Manuel Contreras, dijo que serían cerca de 900 arboles los que habrían de derribar. Activistas y opositores encendieron las alarmas, pero con el paso de los días, la cifra se ajustó, se corrigió, se redujo y hoy se habla de menos de 100.

El contraste muestra proyectos anteriores, como las 4 líneas de RUTA que implicaron la afectación de miles de árboles sin que el debate alcanzara la misma intensidad. El argumento, entonces, pierde fuerza y se desinfla.

Después vino el tema del dinero y la deuda que podría generar de hasta 4 mil millones de pesos. La cifra no es menor, pero también exhibe aquellos esquemas financieros similares que fueron utilizados en el pasado por gobiernos panistas, donde, por ejemplo, el costo de las tres primeras líneas de RUTA superó los 6 mil millones. Otra vez, el discurso tropieza con sus propios antecedentes.

Queda la discusión de fondo, es decir, de la movilidad. Y ahí el terreno es más complejo ya que Puebla es la cuarta ciudad más importante del país. Crece, se expande y por supuesto, se complica. Un metro subterráneo es inviable por condiciones técnicas y financieras. Pero cuando las alternativas se reducen, el cablebús aparece, quizá no como la solución perfecta, sino como una de las pocas posibles a bajo costo, pues el propio José Luis García Parra confirmó que el pasaje no será mayor a 12 pesos.

Al final, la oposición cumple su papel, pero también exhibe sus límites. Y es así como cada vez, los argumentos de la oposición y los ambientalistas, se van desactivando.


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Alberto Rueda
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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