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Mendel, el de los libros

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  • Alberto Boardman

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“Ningún siglo como el nuestro ha visto desplomarse con tanta rapidez tantas ilusiones sobre el progreso moral de la humanidad”. Stefan Zweig.

Corre el año de 1929, en el estudio de su hogar en Salzburgo, Austria, Stefan Zweig escribe en pocos días una novela muy corta (64 páginas), pero muy vasta en simbolismo y significado:

 “Mendel, el de los libros”, considerada en lo personal, una obra profética adelantada 13 años al propio sufrimiento y lamentable final trágico de su autor.

Zweig sitúa la historia entre finales de la Belle Époque vienesa y el estallido de la Primera Guerra Mundial. Jakob Mendel es un humilde comerciante de libros con una prodigiosa memoria bibliográfica, su universo personal orbita en torno al Café Gluck de Viena, donde es venerado como una enciclopedia humana por eruditos y coleccionistas. 

Cuando las autoridades interceptan cartas del librero enviadas a un país considerado enemigo, Mendel es confinado durante dos años a un campo de internamiento para civiles, cuando finalmente recupera la libertad y regresa al café, ya nada fue igual.

Tres sugerencias de análisis para el lector. La primera, el propio Café Gluck que representa el microcosmos de la tragedia europea, la transición dolorosa entre dos eras históricas: 

De la bella época del arte, al utilitarismo moderno. 

Dos, un libro muy especial descrito al final de la historia con páginas intonsas (sin cortar) que encierra uno de los simbolismos más potentes y conmovedores de Zweig: 

El libro inacabado y la vida interrumpida, una herencia cultural que nadie reclama y una suerte de lápida simbólica como monumento a la fragilidad de la cultura.

Finalmente, la analogía coincidente entre el final de Mendel y del propio autor, pues tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial los libros de Zweig fueron prohibidos y quemados. 

Su persecución y exilio emparentan con el desarraigo y la pérdida del hogar cultural que, finalmente, dieron a Zweig las mismas razones que a su personaje para despedirse del mundo: 

La imposibilidad de vivir en un lugar donde la cultura y la humanidad fueron apastadas por la violencia y el poder, trágico destino del sabio solitario en un país de libros, a quien la ciega guerra dejó sin patria.

En tiempos de monopolio digital y tecnológico, leer un libro, es hacer revolución. 

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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