Política

Con el pueblo todo, sin el pueblo nada

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Con su conocida redacción parvularia, Paco Pacorro Martín Morens, de los ultraderechosos el más cotorro, afirma desde el delirio misógino que lo caracteriza que debe ser muy difícil ser Claudia Sheinbaum debido a la cantidad de problemas que tiene que enfrentar. Y claro, como es mujer pues más difícil todavía, porque si fuera hombre como Caldedrunk o Peña todo sería fácil y rápido.

Sí, porque como nada más se pelearían con Milei y EsPRIella por ser la mascota canina favorita de Trump, todo estaría chido.

Pero, habría que decirle a Paco Pacorro, el que quiere quemar vivos en el Zócalo, es que tampoco es fácil ser como su héroe, Felipe Calderón, que a su regreso a México para la cubrecita facha, fue recibido a huevazos, mentadas y  chiflidos por el Sindicato Mexicano de Electricistas, que ni lo perdonan ni lo olvidan por haberlos reprimido y mandado al infierno. Todo operado por Javier Lozano, el Saco de Pus.

Entre paréntesis, ¡qué divertido que cada vez que reaparece López Obrador todos los fachistroles se ponen bien loquillos, desde el Tío Pinchi a todos los Alazrakos! Los trae fintos y reaccionan bien ardillas. Ya me imagino cómo se puso Loret y la derecha mediática cuando Andrés Manuel reveló cómo sus dueños los ven con asquito.

Mientras AMLO opacó a Jelipillo, el Calderas se puso bien ayuwoki lleno de odio y rencor. Fue lo más cuando quiso confundir a la 4T con la dictadura perfecta del PRI, cuando su sexenio fue muy díazordacista y salinasdegortarista. Y su legado, la mancha voraz de la narcoguerra, la Guardería ABC, y la estafa de luz que es la versión horizontal de la muy vertical barda de la refinería que nunca jamás existió.

Lo bueno es que con todo esto Calderón confirmó algo que ya sabía: que el proletariado lo detesta por mandarlo al desamparo y al olvido para destruir a la industria eléctrica y entregarla a la privatización depredadora.

Por eso y otras cosas más, la cabeza de la estatua calderónica rodó como la de María Antonieta, a la razón de una recreación pambolera. Aquella cabeza hueca era un balón pambolero con el que el proletariado rompía las cadenas de esclavitud tradicional.

Calderón en México, aunque haga drama Margarita, recibió una cucharada de su propio chocolate por sus excesos garcialunistas y su neoliberalismo ramplón y radical. Los calderonicolitas fanáticos también recibieron de los trabajadores su lección, como le pasó a Lourdes Mendoza.

Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.


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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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