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Sábado , 16.02.2019 / 05:44 Hoy

Sin ataduras

Se vale disentir de Trump

Agustín Gutiérrez Canet

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Washington. Me temo que vamos a padecer por mucho tiempo la obsesión de Donald Trump por el muro mientras más se acerque la elección en noviembre de 2020.

El gobierno estadunidense tiene derecho a construir el muro que prefiera en su territorio: de concreto, acero, transparente o uno humano. Pero es nuestro derecho soberano no pagar por algo que no es nuestro, aunque ese no es el asunto de fondo, el problema es que el muro representa un fin electoral que está denigrando a México, directa o indirectamente. Y no respondemos.

La estrategia electoral de Trump afecta la imagen de México dentro del país, en Estados Unidos y en todo el mundo. Dentro de México se percibe un gobierno obsecuente, en la Unión Americana un vecino sin leyes, y en el extranjero un país débil. Lamentablemente, México es objeto de una campaña denigrante que si no es capaz de acotar ahora seguirá creciendo.

Tiene sentido el principio, aunque limitado, del presidente Andrés Manuel López Obrador de que la mejor política exterior es la interior. Es cierto que debemos primero poner la casa en orden, pero es imposible que nos juzguen favorablemente afuera si nos quedamos encerrados.

Cuando se trata de defender el prestigio del país o los derechos humanos no se aplica el principio de no
intervención.

Trump usó su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, que registró una audiencia de 40 millones de personas, para lanzar su campaña de reelección, basada en la premisa de que la prosperidad de la nación está amenazada por la inmigración ilegal.

Aunque la encuesta no refleja la opinión de todos los ciudadanos estadunidenses, es significativo que 68 por ciento que escuchó el discurso cree que la política migratoria de Trump va en dirección correcta, según CNN.

Para explotar la emoción de millones de televidentes, Trump invitó al acto a la hija de un matrimonio recientemente asesinado en Reno por un indocumentado, como vivo ejemplo de inseguridad. No importa que no haya sido declarado culpable ni que el índice de criminalidad es mayor entre los residentes.

El experto manipulador que infunde el miedo, presentó también a otros invitados, ejemplos de la lucha contra el mal, el combate al tráfico de personas, el antisemitismo, una niña que sobrevivió al cáncer y otros longevos militares tratados como héroes.

Para Trump, México es sinónimo de trata de personas, drogas y criminales de todo tipo.

México tiene que optar entre la política del avestruz o la del toro: meter la cabeza en el hoyo para evadir la realidad o enfrentarla agarrando a la fiera por los cuernos.

Hay que agarrar al toro por los cuernos. Hay que decirle a Trump: si quieres que México acepte recibir a los migrantes centroamericanos mientras esperan el trámite de asilo en nuestro país, deja de decir que México es un país de crimen y drogas. Es lo menos que podemos hacer.

Los funcionarios estadunidenses respetan a los colegas mexicanos que difieren por razones legítimas. Eso lo entienden. Se vale disentir. Pero lo que no perdonan es que algún funcionario prometa algo que después no puede cumplir. Y el que no cumple su promesa pierde la confianza y deja de ser un interlocutor válido para los gringos.

gutierrez.canet@milenio.com
@AGutierrezCanet

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